lunes, septiembre 11, 2017

Microrrelato: "El Túnel".

Otra vez me he quedado dormido.
No sé qué me está pasando estas últimas noches, pero descanso fatal. Desde que me separé, es como si ella se hubiera llevado mi televisión, mi coche, mis discos y mis sueños. Literalmente. Sólo me he quedado con un montón de recibos y un puñado de fotos olvidadas debajo de una botella de ginebra.
Los sueños que tenía en esta vida eran muy diferentes a lo que me encuentro todas las mañanas delante del espejo del baño. No soy un inconformista ni una persona excesivamente ambiciosa. Deseo un poco más que la media y espero de mí mismo bastante menos que la mayoría. He demostrado que mis, relativamente razonables, objetivos a largo plazo suelen quedarse a medio camino entre lo inalcanzable y lo imposible. Así que, así transcurren estas calurosas noches de principios de verano: durmiendo mal, pensando mucho y queriéndome más bien poco.


El día que empecé a darme cuenta de que las pesadillas no se tienen sólo apoyado encima de una almohada sudada, o vomitando sangre, fue en este mismo vagón de Metro. Ahora no hay nadie, pero juraría que antes había una veintena de personas sentadas aquí. No estoy seguro porque estaba profundamente dormido cuando las cosas empezaron a ponerse…feas. Aquí, paradójicamente, descanso mejor que en mi cama.
Parece que hablo de algo remoto, pero esto sucedió hace unas pocas horas.
No sé si ahora el tiempo se mide en días, semanas, meses o puñeteros segundos. Todo es muy distinto. Más de lo que me gustaría reconocer. Supongo que los seres humanos nos adaptamos. O eso he leído estando borracho de cojones encima de una revista de esas que salen mujeres en pelotas y chistes de viejos. Sí, algo como “el ser humano está preparado biológica y psicológicamente para adaptarse al cambio” y mierdas de esas que se leen en las cajas de galletas chinas.


Seguramente el mismo tipejo que escribió esa gilipollez esté muerto. Espero por su bien, que así sea. No tendría que ver lo que he visto ahí arriba. Nadie debería de haberlo visto…pero, siempre he sido una persona que camina a contrapié, así que cuando todos salen de una fiesta en la que reparten condones, yo entro a comerme la basura. Y cuando llegan los funerales, siempre me sientan en los bancos de la primera fila.
Así soy. Quiero que os situéis bien y que conozcáis un poco a este gilipollas que está contando esta historia de locos. Si pudierais verme no os creeríais ni la mitad de lo que os digo. La ropa que llevo puesta no es la de un catedrático ni la de un puto abogado de corbata larga y picha corta. Así que si sois de los que juzgáis a las personas por su aspecto, podéis ir ya cerrando este libro e iros al infierno. Allá vosotros.
Los que os quedéis, espero que no os moleste el olor de esta botella de bourbon del malo. La he mezclado con más alcohol para ver si me muero de una jodida vez. Y he llegado a la conclusión de que con la que hay montada allá arriba, no me matará ni el matarratas.
Como os he dicho ya, siempre me colocan en la primera fila de los funerales. Así que allá vosotros, ¿de acuerdo? Bien, reconozco que llevo un pedal de puta madre, así que intentaré no hablar más de lo necesario o acabaré llorando en vuestro hombro maldiciendo a mi exmujer y a los discos de Eros Ramazzotti.
Cuando veáis que me desvío del tema, avisadme o no me daré ni cuenta. Cuando estoy así suelo hablar mucho y mezclo cosas. No soy un escritor ni tampoco soy un profesional de las letras.
Bien, allá voy...

Esta mañana me había levantado de la cama como de costumbre: roto, con una resaca de mil demonios y confuso. Muy confuso, en realidad. Había salido ayer del trabajo con los que llamo “el Equipo B” (una suerte de compañeros de lo más variopinto: un soltero empedernido, un adicto a los divorcios y dos o tres tíos de su padre y de su madre. No teníamos nada en común excepto la pasión por las juergas). Creo que eran más o menos las ocho cuando cruzamos la puerta de nuestro trabajo rumbo al pub de abajo. El-de-los-soportales le llamábamos porque lo habían  abierto en los bajos del complejo de oficinas.

De anoche, ¿qué decir? Me acuerdo de más bien poco. Sólo que se nos fue de las manos todo en algún momento más allá de las dos de la mañana. O de las tres. Por las magulladuras en los nudillos, deduje que habría sido una caída fortuita o vete a saber qué. Cuando uno está en estado de embriaguez pueden ser muchas cosas o ninguna.
No me acuerdo ni de cómo abrí la puerta anoche, voy a acordarme de eso…

- La memoria de un alcohólico es caprichosa, Raúl – me había dicho ese capullo de los diez diplomas en la pared. Hace mucho que no sé nada de ese idiota…creo que desde que me separé. O algo antes, tampoco me acuerdo de eso ni me importa. Me sentaba, hablaba yo, y él sostenía una libreta. Podría haber estado anotando lo que le decía o simplemente, haciendo la lista de la compra. Pero de vez en cuando, la puñetera Ley de la Probabilidad estaba de su parte y me soltaba lo que llamaba “perlitas de sabiduría espontánea”.
En eso había acertado. La memoria de alguien que bebe más que la media, es caprichosa, ¡joder si lo es! Me acordaba de la talla del sujetador de esas dos con las que me lo monté abajo en el portal. Incluso cuál de las dos era mejor haciendo una buena mamada. Pero no recordaba cómo metí la llave en la cerradura. Ni cómo (las luces del rellano se habían ido fundiendo. Primero una. Luego dos. Y desde hacía una semana, las tres. Nadie había dado parte al presidente de la comunidad…porque ese “nadie” era un borracho que vivía sólo en el quinto). Así que…o  la misma ley de la probabilidad estuvo de mi parte anoche, como lo estuvo aquel día en la consulta con el empollón de los diplomas, o alguien me abrió la puerta. No lo creía.
Aun así, aspiré el olor de la almohada en busca de alguna fragancia femenina. Tampoco había ninguna prenda olvidada ni en la habitación, ni en el baño (ya tenía una colección de media docena de bragas y tres calcetines sin pareja). No solía invitar a nadie a subir desde hacía meses. Pero como he dicho, cuando uno lleva un pedo importante, es  capaz de alistarse a la guerra en Ukrania. O de pedirle un canuto a un poli.
Después de dar varias vueltas por toda la casa (la cabeza me estallaba y suplicaba que los efectos del paracetamol y del zumo de tomate me hicieran efecto pronto, joder), llegué a la conclusión de que ni había ido a Kiev a pegar tiros, ni a pedirle uno a un madero.

La respuesta definitiva a todas mis preguntas no llegó hasta después del desayuno. Concretamente, cuando bajé a la calle. Y no, la jodida Ley de la Probabilidad no estaba de mi parte. Como más tarde comprobaría…




martes, septiembre 05, 2017

IRPF. Ganancias patrimoniales. Determinación del valor de adquisición.

Se ha dictado por el TEAC una importante resolución (RG 00/03961/2016, de 2 de febrero de 2017) en un procedimiento de unificación de criterio tramitado al amparo del artículo 229.1.d) segundo párrafo LGT.
Trata la resolución la cuestión de la consideración de un valor de adquisición de cero euros en el cálculo de ganancias patrimoniales cuando el obligado tributario no ha acreditado ningún precio de adquisición.

El TEAR distingue entre que el elemento patrimonial se haya adquirido a título oneroso o a título lucrativo, para acabar concluyendo que:

- Si la adquisición del elemento patrimonial trasmitido se produjo a título lucrativo, mediante transmisión intervivos o mortis causa, la Administración debería haber tomado como valor de adquisición en virtud del artículo 36 LIRPF el valor real del inmueble, pero nunca el de cero euros, quedando legitimada la Administración para acudir a los medios de comprobación de valores que regula el artículo 57 de la LGT. Por lo tanto, si en estos casos la Administración hubiera considerado un valor de adquisición cero euros, la Administración estaría infringiendo abiertamente un precepto de una norma legal, el artículo 35 LIRPF.

- Si la adquisición lo fue a título oneroso, alguna cantidad se pagó o algún coste tuvo el elemento patrimonial y, en consecuencia, algún valor de adquisición tiene que tener. En este caso,  aunque en un principio y como regla general la carga de la prueba recae sobre el obligado tributario,  no pesa sobre él de forma exclusiva,  atendiendo a los principios de facilidad probatoria o proximidad a las fuentes de la prueba,  apreciación conjunta de las pruebas practicadas y valoración del esfuerzo probatorio realizado,  por lo que si la Administración,  en particular tratándose de bienes inmuebles,  tomara como valor de adquisición el de cero euros sin haber utilizado los medios de prueba que razonablemente obran o pueden obrar en su poder,  se estaría infringiendo un precepto de una norma legal,  el artículo 35 LIRPF,  precepto que está obligada a aplicar y del que no puede prescindir.

Si, por el contrario, consta que la Administración ha utilizado los medios de prueba que razonablemente estaban a su disposición, no se le podría hacer ese reproche de infracción del artículo 35 de la LIRPF, pudiendo incluso quedar abocada en algún supuesto a la utilización de valor de adquisición de cero euros.
En este sentido,  téngase en cuenta que tratándose de bienes adquiridos a título oneroso,  la normativa del IRPF no contiene referencia alguna al valor real o de mercado de los elementos patrimoniales,  de modo que el valor de adquisición solamente puede ser el importe efectivamente satisfecho a un tercero (más gastos efectivos adicionales y menos amortizaciones) o los desembolsos efectuados en caso de construcción del mismo,  y su determinación se debe realizar según reglas generales de la prueba,  sin que proceda realizar las actuaciones de comprobación de valores previstas en los artículos 57,134 y 135 de la LGT.
Y todo ello sin perjuicio de la posible concurrencia de supuestos de dilaciones no imputables a la Administración o de interrupción justificada, a efectos de determinar el plazo máximo de duración de los procedimientos de aplicación de los tributos, y de la eventual aplicación del régimen sancionador.

Al margen del criterio fijado por el TEAC, interesa destacar dos cuestiones:

1. Que la resolución se dicta pensando en particular en los supuestos de transmisión de inmuebles, en los que ordinariamente existe información en poder de la Administración que permitiría realizar requerimientos de obtención de información más detallada.
2. Que subyace en el criterio fijado y en la argumentación utilizada por el TEAC (incluidas las referencias normativas) la idea de que los requerimientos citados tienen cabida en las facultades previstas en el procedimiento de comprobación limitada.

La podéis encontrar en:  BDD 3.2.8.2.1 RTEAC 3961/16

martes, julio 18, 2017

"Desmantelando la Agencia Tributaria Española"

Hay que desmentir ante la ciudadanía, una vez más, las falsas afirmaciones de la Secretaria de Estado de Función Pública, Dª. Elena Collado Martínez, en nombre del Gobierno de que la tasa de reposición de la Agencia Tributaria es del 183%, lo que supondría 487 plazas adicionales a las que le correspondería, ya que la tasa de reposición del 100% serían "solo 588".

Es sorprendente que difundieran como gran éxito la asignación extraordinaria de 2150 plazas para 2017 y 2018 en la Agencia Tributaria para reforzar la lucha contra el fraude fiscal, la economía sumergida y el blanqueo de capitales, y que ello iba mucho más allá de las 1.000 plazas adicionales, que estábamos solicitando los sindicatos de la Agencia Tributaria, por responsabilidad en un plan plurianual que permitiera recuperar los 4.000 trabajadores perdidos estos últimos años. Hay que denunciar que en la Agencia Tributaria se puede llegar a producir un colapso si no se incrementan sus efectivos y no se produce una reestructuración desarrollando el Acuerdo de Carrera Administrativa de la AEAT; esta reposición de efectivos no incrementa el gasto público, dado que por cada euro invertido en medios personales y materiales en la Agencia Tributaria revierten al Estado más de 20 euros, mediante el incremento de la lucha contra el fraude fiscal y la recaudación y el Gobierno lo sabe.

Esa Secretaría de Estado reconoce ahora que la oferta extraordinaria se limita a 487 plazas en 2017 y ninguna en 2018, año en que la cifra se ciñe únicamente a la tasa de reposición, es decir, a la sustitución de la pérdida de efectivos en 2017.

Pero incluso teniendo en cuenta la cifra de las 487 plazas adicionales también manipula los datos, ya que acudiendo a los criterios de tasa de reposición que establece la propia Ley de Presupuestos, y que debería conocer la propia Secretaría de Estado de Función Pública, aunque solo fuese por ser su competencia, la simple comparación de la plantilla entre 2016 (24.839 trabajadores) y 2015 (25.429 trabajadores), arroja una pérdida de 590 trabajadores. Si en esa comparación, tal como indica la Ley, no se computan los empleados fijos procedentes de "ofertas de empleo público o reingresados desde situaciones que no conlleven la reserva de puestos de trabajo", la cifra se sitúa en más de 700 trabajadores de pérdida, por lo que la tasa de reposición es muy superior a los 588 que afirma.

Si a eso se añade que la oferta "extraordinaria y adicional" aprobada en el Real Decreto-ley, no es adicional a nada ya que la oferta ordinaria de empleo no asigna ninguna plaza a la Agencia Tributaria, se ve claramente cómo se ha jugado con la ciudadanía con el objetivo de aparentar una apuesta decidida en la lucha contra el fraude que en realidad supone alrededor de 300 trabajadores más para la Agencia Tributaria entre 2017 y 2018, lo cual resulta sólo una operación cosmética y difundida a bombo y platillo, pero sin contenido real, ya que para recuperar los 4.000 trabajadores perdidos se van a necesitar con estas "medidas extraordinarias" más de 20 años.

La pregunta es si el Gobierno es cómplice de una decisión que impide luchar contra el fraude fiscal y aduanero, perjudicando el Estado de Bienestar, o es una decisión de una malabarista que ocupa un puesto de alta responsabilidad en la Administración Pública y que no aporta todos los datos a la mesa de negociación de la Agencia Tributaria para no desvelar las artimañas que encubren la ausencia de medidas de refuerzo en la lucha contra el fraude, utilizando una mesa de negociación más amplia y global que, al no disponer de información adecuada, no pueden discutir y comprobar sus datos.

El Gobierno debería explicar en sede parlamentaria los motivos por los que permite que día tras días la Agencia Tributaria pierda medios que dificultan su lucha contra la economía sumergida, el fraude fiscal, el blanqueo y la fuga de capitales. No se trata de recaudar siempre de los mismos, es decir asalariados y pequeños empresarios, sino que hay que poner los medios para combatir a los grandes defraudadores.

Debemos recordar que cuanto mayor sea la eficacia de la Agencia Tributaria en la lucha contra la economía sumergida, el blanqueo de capitales y la evasión fiscal, menor será la carga impositiva que el ciudadano tendrá que soportar y el déficit público que el Estado y, por ende, todos los ciudadanos tenemos que asumir.

Se adjunta evolución del personal de la AEAT desde 2008:

Fecha        TOTAL   Funcionarios Laborales
31-12-2016 24.839 23.348 1.491
31-12-2015 25.429 23.869 1.560
31-12-2014 25.742 24.125 1.617
31-12-2013 26.231 24.569 1.662
31-12-2012 26.962 25.268 1.694
31-12-2011 27.613 25.814 1.799
31-12-2010 27.880 25.965 1.915
31-12-2009 27.755 25.884 1.871

31-12-2008 27.951 25.867 2.084

FUENTE: SIAT y MEMORIAS DE LA AEAT.

Pérdida total de trabajadores desde el año 2008 hasta el 31/12/2016: 27.951 - 24.839 = 3.112 (11,1 %)


Se prevé que en el año 2017 se pierdan alrededor de 700 efectivos y para el año 2018 alrededor de 1.000 efectivos, entre jubilaciones y otras causas.












lunes, abril 17, 2017

NOVELA: "La Revolución de los Hombres Huecos"



“En un futuro no muy lejano, la Civilización ha sobrevivido a la Gran Guerra. Se ha instituido bajo la forma de una descomunal macrociudad llamada Normalización, y sometida a la tiranía de las Dos Estirpes (la familia de los Aletto y la de los Akronen). Una de las Normas a la que están sujetos todos los Ciudadanos, es el HappyBless: una delirante y superficial Red Social, en la que cada uno de ellos, tiene que demostrar ser "el más feliz". Los últimos clasificados ("Los Doce") son castigados con el Borrado (una Muerte en Vida, en la que todo lo referente a ellos, se elimina para siempre). Jimmy2134 (el favorito a Campeón del HappyBless), esconde un peligroso secreto. Pero, al parecer, no es el único que quiere escapar a “Mundo Exterior”. Y la "Máquina de las Predicciones" del viejo Marius10, no tiene buenas noticias al respecto: la contrarreloj ha comenzado y a la ciudad no le queda mucho tiempo. Además, el tirano Darko Aletto (el Multivenerado As Supremo) y “el Escorpión” les acechan desde la sombra.
Es demasiado complicado dejar de ser un Hombre Hueco en Normalización...pero, ¿y si encuentras un artefacto del siglo XX que te da una pista de cómo escapar de la Cúpula?”.
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domingo, enero 22, 2017

“SOMOS LAS PERSONAS QUE VIVIMOS DENTRO DE UNA CAMISETA”

Levanté la vista del periódico.
El titular me había parecido tan pueril, tendencioso y malintencionado que el desayuno amenazó con escapárseme de mi estómago. Era increíblemente tosca la asociación de ideas que pretendía hacer creer al lector: inmigrantes eran igual a parásitos menos oportunidades de trabajo multiplicado por delincuencia dividido por justicia.

Me conmocionó tanto leer primero el titular y luego el montón de mierda camuflada de caracteres de imprenta, que me apresuré a ducharme, vestirme y sacar por enésima vez la pancarta que tenía escondida en el armario para ocasiones así. Esa que rezaba “STOP MENTIRAS. SOMOS PERSONAS, NO TÓPICOS”.

Nada más bajar por las escaleras del viejo edificio donde vivía, me topé con dos vecinos jóvenes que habían venido hacía relativamente poco a vivir al primero-efe-escalera-dos-puerta-tres. Era una pareja gay exquisitamente educada, respetuosa…y por lo poco que había hablado con ellos, muy culta. Como íbamos todos con prisa sólo me dio tiempo a saludarles con un escueto buenos días y seguí mi camino escaleras abajo hasta salir a la calle. Allí, cerca de mi portal me llamó la atención un grupo de gente…en realidad cuando me fijé más, me di cuenta de que en realidad eran dos. Dos grupos que habían marchado por las calles y habían confluido justamente cerca de la puerta de mi portal. A tenor de los gritos, la escena no presagiaba nada bueno…

Me acerqué con cautela y me fijé en que ambos grupos se diferenciaban por las camisetas de sus miembros. Unas eran oscuras con unas letras blancas y otras eran blancas con unas letras negras. Estaban discutiendo precisamente acerca de lo que acababa de leer en el periódico hacía escasos minutos:

-          Venís a robarnos – clamaban unos.
-          El racismo es la causa más fácil. Venimos a vivir porque donde nacimos no nos dejan hacerlo en paz.
-          Sois diferentes. No os integráis.
-          No lo somos. En nuestro país hacíamos las mismas cosas que hacéis vosotros: teníamos un trabajo, una casa, un coche, una religión, que aunque diferente, en esencia nos exigía lo mismo que la vuestra…y teníamos también medios de comunicación.
-          Seguramente estaban manipulados. No procedéis de un país democrático como el nuestro. Aquí nuestra prensa, nuestro internet…incluso nuestra radio son democráticos e independient…
-          Sí. Lo estaban. Estaban manipulados. Allí decían que vosotros, los que vivís aquí, sois personas despiadadas, ruines y diferentes. Y cometimos el error de creer eso: desde la distancia es más sencillo creer lo que alguien dice que ha visto lejos. Es más fácil hacer eso que viajar y comprobarlo por ti mismo.
-          Me estás dando la razón. En tu país no nos queréis.
-          En el vuestro tampoco somos bienvenidos. Al menos no por gente como vosotros…¿y sabes por qué? Porque no nos conocéis. No os habéis molestado en saber ni tan siquiera algo de nosotros porque lo que dicen de nosotros en los medios es que somos unos asesinos y unos parásitos del trabajo. Y estáis equivocados: venimos porque al igual que vosotros, hemos nacido del vientre de una mujer. Respiramos. Comemos y bebemos. También nos preocupan nuestros hijos. Y condujimos coches de alta gama. Viajamos tan lejos como nuestro dinero nos permitió…y sobre todo, estamos hechos de lo mismo que vosotros: carne, alma, odio y amor.
-          Pero sois a todas luces diferentes: vestís diferente, coméis diferente y practicáis una religión diferente que fomenta la violencia contra el diferente.

En ese punto me acerqué a ellos. Y sin decir nada les señalé a ambos sus camisetas. A continuación le dije al inmigrante que leyera lo que decía la camiseta del “adversario”:

-          Pone: “NUESTRO PAÍS PARA NUESTROS PAISANOS”.
-          Bien, usted, el de la camiseta blanca de letras negras…lea lo que pone la camiseta que tiene enfrente.
-          “TODO SER HUMANO MERECE UNA SEGUNDA OPORTUNIDAD”.
-          De acuerdo…ahora hagamos una cosa: ustedes dos cámbiense las camisetas.
-          Pero…
-          Háganlo. Ahora – dije mientras inconscientemente blandía mi vieja pancarta. Los demás murmuraron algo inaudible. Al menos para mí…pero lo hicieron. Se cambiaron las prendas.

El efecto fue el que me imaginaba. Les rogué a todos que hicieran justo lo mismo con la persona que tenían enfrente. Mientras se daban las prendas todos tenían la mirada perdida…como ovejas sacadas de un redil del que jamás habían salido. Se sentían apabullados, confusos y, sobre todo, impresionados.

-          Cambiaos de lado de la calle. Los de las camisetas negras a mi izquierda y los de las blancas a mi derecha – y lo hicieron. Lentamente lo hicieron.

-          Bien. Ahora por último una cosa: defendeos. Argumentad lo que vuestras camisetas representan. Discutid como si vuestra vida fuera en ello…adelante.
Y por primera vez en sus vidas, las personas que estaban allí de pie, se dieron cuenta de algo. Era algo que aprendieron sin necesidad de palabras, enseñanzas densas o frases manidas: que la vida, que su vida, dependía del color de la camiseta que tuviera más a mano en la tienda del barrio. Y que si salían de esa zona y caminaban, vendían camisetas de múltiples colores que sólo tenían un objetivo: diferenciar a las personas que vivían debajo de ellas.

Unos minutos después, todos se quitaron las camisetas y las dieron la vuelta. Sin decir nada, se fueron alejando por las calles adyacentes a sus casas dispuestos a difundir la lección que habían aprendido. Que la única diferencia entre dos seres humanos aparentemente diferentes es el lugar donde nacen. El resto de diferencias las fabricaban los mismos que vendían camisetas en los periódicos. Eran diferencias artificiales que básicamente usaban un decolorante del color de la empatía y sobrescribían las verdades con falacias, que de tan pueriles que eran, parecía increíble que la gente las creyera.
Recogí mi pancarta del suelo donde la había posado. Saqué un rotulador y añadí al mensaje que ya estaba escrito:

“SOMOS LAS PERSONAS QUE VIVIMOS DENTRO DE UNA CAMISETA”.

sábado, noviembre 05, 2016

MONÓLOGO: "iPods, i-MBÉCILES y Casettes de Dos Pletinas".

Los tiempos cambian...
Antes todo era muy sencillo. Sin complicaciones, sin comeduras de coco, sin esa mierda que llaman “políticamente correcto”.
A una persona que se le llama hoy en día “ser asocial” antes era un “modorro”, a un niño “hiperactivo” se le llamaba “niño de los cojones” y a lo que hoy en día se le llama “educación proactiva” antes era “correr al niño a cintazos”. Todo era sencillo, predecible...
Lo mismo pasa hoy en día con la música.
Sólo había dos formas de escuchar música: en la radio o en el “casete-de-dos-pletinas”.Punto.
No había más!! Que no lo había, coño!!!
Que querías escuchar lo último: los40. Que querías volver a escuchar lo último: el casete-de-dos-pletinas!!
Ahora está el ipod,el ipad,el iphone,el i-mbecil del vecino cantando y el i-nútil del Bisbal...además del ordenador, el DVD, y un montón de inventos con muchos botones, de los cuales sólo usas uno o dos. A lo sumo!!
¿Y qué decir de los estilos musicales?
En mis tiempos sólo había tres tipos de música: la de bailar, la de escuchar o la de “arrimar la cebolleta”.
La de bailar era melódica, sonaba dos veces en los40 y ya estabas con el dedo en el “casete-de-dos-pletinas”. Ayyy!! Eso era música,coño. Se escuchaba en todos los sitios: en los bares, en la peluquería, en los entierros y hasta en el hilo musical de los psiquiatras.
La de “escuchar”, era música sagrada: se levantaba hasta el abuelo, boina al pecho y con la mano en el corazón. El gato se sentaba. El niño dejaba de llorar. Y hasta las suegras se callaban un rato.
La de “arrimar la cebolleta” se caracterizaba por el hecho de que se ponía en la Disco a última hora. Cuando se apagaban las luces. Era el momento en que que tenías que haber “enfocado” a la chica.
Sí, enfocado. Una vez que se apagaban las luces, entraba en acción el azar...cuenta la leyenda discotequil de gente que por no haber “enfocado” bien, al encenderse las luces de nuevo, se daban cuenta de que habían estado bailando los lentos con un señor de bigote y palillo en la boca.
También hay casos más fuertes: si enfocabas mal en los reservados...alguno, al encenderse las luces, se encontraba con que estaba en una tasca llena de abuelos jugando al dominó!!
Eso era emoción, coñoo!!!

Ahora está todo “disperso”, confuso...liosooo!!
El REAGGETON!! Música del diablo!!
Creo firmemente que surgió de una casualidad...alguien puso un disco de LAMBADA en el tocadiscos, y éste se averió!! Se revolucionó, vamos. Pasó a más revoluciones de las normales. En cristiano: se jodió!
Y entre la “lambada revolucionada” y el salto del disco...nació el REAGGETON!! Fué un accidente.
Y el siguiente paso fue pasar a ser música comercial. Y eso fue fácil!!
La receta para componer REAGGETON es muy sencilla: acelera en el CD la canción que tú elijas, igual te vale “Paquito el Chocolatero” que una canción de Hard Metal. Da lo mismo. Tú, sólo pulsa el botón de avance en el disco. Dale duro!
Ya está: tienes la base musical lista...ahora falta la letra.
Paso 2: vete al supermercado y compra unos yogures, unos “Huesitos” y tres “Tigretones”. A continuación, levanta las tapas de los yogures y lee... en alguno pondrá, pongamos “Has tenido suerte, te ha tocado”: ya tienes la letra!!
“Oye, nenaaaa, hoy has tenido sueeeerte
Te ha tocao!! Te ha Tocao!!”
Sin miedo!! Repítelo como 100 veces y voilà!! Ya has compuesto una canción! Enhorabuena!!
Los “Huesitos” y los “Tigretones” debes de comerlos mientras cantas!!

Y otra modalidad es la “música de grupos-de-chicos-o-chicas-resultonamente-empalagosos”.
Sí, de esos que se ponen a bailar en el escenario, moviendo la cadera y la cabeza como un epiléptico. A ver, te voy a contar una cosa. Espero no decepcionarte: los Reyes Magos no existen, Milli Vanilli no cantaba y los grupitos de niños monos no cantan!! Te he dejado mal cuerpo, no?
El casting es sencillísimo: busca a chicos de flequillo largo, un poco “cachitas”, que se muevan como Robocop con esclerosis múltiple...y hazte su agente. Te vas a forrar!
En las entrevistas sólo tienen que decir 2 cosas: “Bueno sí...” y “Soy lo que soy gracias a los fans”. Punto. Todo lo demás, sobra!! Si van a hablar de Platón o del Teorema de Bernouilli...la joden!!

Y luego, por fin están las “Agresivas-compulsivas-que te-arañooo-uargg”. Su máximo representante es Shakira. El casting aquí, se complica. Tiene que estar buena, bailar bien y hacer como que canta bien. Si está buena...sobraría. ¿A quién coño le importa que cante? Te puede estar hablando de la distancia de Plutón a Galapagar y seguirías bailando!!
Si quieres un éxito asegurado, necesitas que grabe un videoclip, se meta en una jaula, se mueva mucho y si al video, le añades una escena con un bazoka, triunfas. Opcional: consigue que salga con un futbolista, un torero o un mequetrefe de esos que salen en “Sálvame” y sólo les conoce la madre que los parió mal y la vecina de abajo cuando se acuerda de la primera cuando el nene monta una fiesta en su casa....

Antes era toooodo, más sencillo!!


MONÓLOGO: "Salir de Marcha"

Yo, como ésto de la juventud lo estoy dejando, me da igual y lo digo: el 99,95% de las veces que sales de marcha es un coñazo. ¿Pero por qué seguimos saliendo?
Pues porque siempre pensamos: "¿Si no salgo... y luego pasa algo emocionante...? Y, sobre todo, ¿y si ligo?". Sí, porque no falla: basta que un día no salgas, para que te digan tus amigos: --¡Tío! ¡Ayer fue la leche...! Acabamos con unas holandesas bailando en un tren de lavado, mientras una orquesta tocaba para nosotros en puñetero “Requiem de Mozart” y diez Unicornios nos saludaban desde la Castellana!! Te lo perdiste!!
Y tú pensando: "Joder, y yo como un imbécil en casa viendo el programa del Jorge Javier.. que me lo podría haber grabado". Así que, claro, el sábado siguiente, aunque pienses que va a ser un rollo, sales. Y esto es lo que realmente ocurre en casi todas las noches de marcha:

Diez de la noche. Quedas con toda la peña para cenar. Y siempre elige restaurante un tío al que yo llamo El Scotex. Sí,porque es uno que se ha aprendido el truco de cenar en restaurantes caros y pagar a escote, es un chollo... y aprovecha para pedir lo más caro. Lo malo es que, para evitar que te time, te picas: ¿qué pide bistec? Tú, solomillo. ¿Qué pide gambas? Tú, centollo.
Y cuando llega el postre estás tan lleno, que te tomarías un cafetito, y ya está, pero El Scotex dice:
-Para mí una tarta de chocolate con salsa de frambuesa y láminas de menta.
Y tú piensas: "Joder, me va a salir el cafelito a 20 leuracos".
-¡Pues a mí una mouse... de jamón ibérico... y láminas de menta!
Al final el cafelito te sale por 80. ¡Que se joda!
Doce de la noche.
Acaba la cena. Y siempre me surge la misma pregunta: ¿por qué no se decide el sitio adonde ir a tomar la copa durante la cena? Pues no, hay que decidirlo en la calle, muerto de frío:
-¿Y si vamos a Pingo's?
-Uy, no, Pingo's no, que estará hasta arriba.
-Bueno, ¿y si vamos a Funchi's?
-Noo, Funchi's no, que la música es muy mala...

¿Y al final cómo se resuelve esto? Pues como siempre, con indefinición!!!!
De repente alguien tiene una idea brillante:
-Oye, vamos al centro y allí vemos...
Y esta frase es mágica: convence a todo el mundo. ¡Yo creo que por eso el PP la copió: "Oye, vamos al centro y allí veremos...".
Una de la mañana.
Llegas al centro y hay que encontrar aparcamiento.
Y vale cualquier sitio con tal de que quepa el coche: en un vado, encima de la acera, dentro de un contenedor... Y por primera vez en toda la noche, sientes que estás de marcha. Sí, porque tienes que andar cuatro kilómetros desde donde aparcas hasta la discoteca.
Las dos menos cuarto. Por fin llegas, y ya, tranquilamente, puedes... ponerte a hacer cola. Las colas de las discotecas son las únicas que haces sin saber si al final te van a dejar entrar.
¿Se imaginan hacer cola en la frutería y que al final no te vendieran los kiwis? "No, a usted no le vendo kiwis, que lleva calcetines blancos, ¡el siguiente!". Pero si tienes suerte, a las dos y cuarto consigues entrar.
Y pasas de la marcha al rafting. Sí, porque en las discotecas, la gente se organiza en riachuelos. Y tú te colocas en uno, pensando que va a la barra y de pronto te ves en la puerta del baño: ¡mierda! Y ves que todos tus amigos han cogido el que va a la barra. Así que intentas avanzar contra corriente, pero no puedes... y les gritas:
--¡Voy al baño pero no os movááááis de ahíííí!

Pero no cuentas con que las discotecas tienen una capacidad de movimiento propia, como las mareas. Y cuando por fin llegas a la barra, tus amigos han sido trasladados a veinte metros. Y en ese momento empiezas a acordarte de lo bien que se está en tu camita... pero vuelves a caer en la trampa: no me voy, que deben de estar a punto de aparecer las holandesas con una ficha para el tren de lavado.
Así que continúas la expedición, y después de media hora consigues llegar hasta ellos, con la copa en lo alto, como si fuera un trofeo, y te dicen:
-Bébete eso rápido, que nos vamos a otro sitio.
-¡¿A otro sitio?!
-Sí, ¿a dónde te apetece a ti?
-A mí, con lo que me ha costado conseguir la copa, ¡a la Cibeles a celebrarlo!
Pero salta uno:
-Vamos a Cunclis: cierra a las 10 de la mañana. Así que después de estar toda la noche por ahí, sudando, bebiendo y fumando, acabas en un sitio lleno de gente sudada, bebida y fumada. Sí, porque no es muy difícil saber qué tipo de gente vamos a un sitio que cierra a las 10 de la mañana:

Los que no hemos pillado en toda la noche y vamos pensando: "Me quedan dos horas para pillar, voy a machete. Me vale lo que sea, si pesa más de 30 kilos y se mueve... Ahora, si es aquí donde pillaron mis colegas a las finlandesas, no me extraña que las llevaran al tren de lavado".

Al final sales de allí a las 10 de la mañana, sin haberte comido nada. Y de pronto ves en la puerta... un puesto de bocatas de jamón. Que no es ibérico, que no es de bellota. Yo creo que ni siquiera es jamón, pero a esa hora te comerías un guarda jurado.
En fin, que si no sabían lo que es salir de marcha, yo se lo resumo:
Dos horas peleándote con El Scotex, media hora discutiendo con tus amigos, hora y media aparcando, 45 minutos caminando, hora y veinte haciendo cola, y media hora vomitando.

domingo, octubre 16, 2016

“Palo y zanahoria” VS. “Sobreprotección infantil”

Volvamos unos cuantos años atrás viajando por el tiempo. Justo a la época en la que estás jugando con tus compañeros de quinto de Educación General Básica y habéis hecho una trastada gorda. Ahí. Para la cinta.

El juego al principio parecía divertido, ¿verdad? Eso es lo que tiene la infancia, que no sabemos aún distinguir lo divertido de lo peligroso, o al menos no tendríamos por qué saberlo: meterle un petardo encendido en la capucha de la chaqueta de Manolín, el niño de tercero de EGB, sonaba realmente tronchante. No nos deteníamos a pensar en las consecuencias, sólo contaba la acción y la diversión. Las risas. Imaginarnos su cara al asustarse…

Pero cuando viste cómo lloraba porque se había hecho una quemadura en el cuello, dejó de parecer una broma simpática. Y cuando salieron los profesores y llamaron a continuación a tus padres, todo pareció una idea pésima.

No abandonéis aún esa época y haced memoria: ¿os acordáis del castigo? Es difícil de olvidar. Encerrado en la habitación con las persianas bajadas mientras tu estómago te pide comida no es lo peor, lo realmente frustrante son las palabras de tus padres con cara de decepción. Has tenido suerte porque en esa época lo “normal” era acompañar el castigo físico al psicológico, todo ello aderezado con unos azotes y cuarto y mitad de bofetones. Sí, eran los tiempos en los que SuperNanny era una marca de piruletas y el “mi hijo es mi colega” era una soplapollez (joder, y lo es aún. No es tu colega: es tu hijo, pedazo de irresponsable).

Bien. Pongamos que hablo de los lejanos años ochenta. Ahí es donde sitúo mi infancia junto con mis premios y castigos infantiles. Mi moral me la forjaron ahí a golpe de libro de Anaya, del castigado sin cenar y de azotainas por los pasillos. No, si alguien me pregunta, le diré que no. No tengo trauma alguno, ni síndromes extraños de esos en los que prendes fuego al monte o dibujas hombres ahorcados. Es más, mi concepto de lo bueno y de lo malo no dista mucho de la idea que pueda tener un “millenial” (término gilipollas para denominar a un nacido en los confusos años del euro y del Internet de Altavista).

Entonces si mi concepto es el mismo que el de un chaval de nuestros días, ¿qué diferencia hay entre los nacidos en los prehistóricos y prehistéricos años ochenta y los nacidos cuando Steve Jobs daba conciertos multitudinarios como un Beatle con un iPhone en ristre? No es la moral (esa nacemos todos con ella: no existe el ser amoral sino el inmoral). Tampoco es la ética. Y de la religión nada nuevo bajo el sol.

La diferencia es la EDUCACIÓN.
No hablo de esa a la que los padres exigen en vano que se la proporcionen a sus vástagos en las escuelas, institutos, o incluso si me apuráis, en las Universidades. No, señores padres, progenitores, papás, mamás o ascendientes de primer grado por consanguineidad (como queráis definiros mejor, eso no me importa), no.

Fuera de casa sólo podéis exigir CULTURA. La Educación se hace con la puerta cerrada, lleva su tiempo y es algo íntimo. Los padres deben de saber cómo, cuándo y porqué premiar o castigar. Dando ejemplo y regalando su tiempo. Es VUESTRA RESPONSABILIDAD, y es indelegable, intransferible e irrenunciable porque para eso decidisteis tener hijos. Deja la Cultura al maestro y asume tu papel. Pero, sobre todo, deja de ser un capullo sobreprotector.

Tu hijo es como eras tú. No es un hámster ni una flor marchita. Tu hijo es un proyecto de hombre o mujer que necesita forjarse con educación y curtir su cerebro con cultura.

Ahora volvamos al ejemplo del principio. Año 2016. Manolín no se llama Manolín porque es un nombre corrientucho. La EGB no existe (sabe Dios cómo se llama ahora… ¿Primaria puede ser?). Y los petardos de a duro hace mucho que dejaron de venderse en quioscos que tampoco existen. Ahora estamos en la época de los vídeos por Internet y del phising a móviles. Los años en los que las bromas no se hacen a la cara pero dan más por culo porque se ríe hasta gente que no has visto en tu vida por Youtube. Estos extraños años…
Continúo. La broma, pongamos que es patear en el recreo de un colegio de Mallorca a una niña. Pongamos que es más pequeña. Y pongamos además que son quince niños contra ella. Y, al fin…pongamos que casi la matan y está ingresada en el Hospital. Dejo la pregunta en el aire: ¿os imagináis que harían nuestros padres en los años sesenta, setenta u ochenta? Os lo imagináis bien, pero calláis como rameras. Castigaros en la habitación con las persianas bajadas era por el caso real del petardo en la capucha de un tal Manolín, de tercero de EGB. La proporción del castigo es de suponer hacia dónde tiraría y por dónde dolería. Y, ¿sabes? Por descabellado que parezca, esos niños aprenderían algo: las CONSECUENCIAS (más o menos dolorosas, pero nada traumáticas) de sus asquerosos actos.

Y acabo con dos cosas.
Una es remarcando lo que decía al principio: todos los niños hemos sido, son y seguirán siendo los mismos mientras el humano siga siendo humano. Los que cambian son los padres y su actitud, responsabilidad y paciencia con ellos.
Dejad de ser cretinos y haced de padres ya: antes de que vuestros hijos sean unos débiles expuestos a los castigos que les pueda infligir la vida porque vosotros no quisisteis enseñarles. Porque la vida es la mejor docente cabrona que os podáis imaginar: enseña con más palos que zanahorias, no lo olvidéis.
Y dos, os hago una pregunta (literalmente son dos): ¿tan mal os educaron vuestros padres como para que queráis cambiar la forma que tuvieron de enseñarnos? ¿tan mal lo hicieron?
Pensadlo, por favor.


sábado, octubre 15, 2016

"Prensa de Fastfood, democracia y grasa de bocadillo"

Aún me acuerdo de esa agradable sensación de bajar al quiosco y entre los estantes que tenía el señor Antonio ponerme a rebuscar mi periódico favorito entre la prensa diaria. Ese olor a papel de imprenta mezclado con el aroma dulzón de las chuches presagiaba una lectura matinal entretenida. Sí, hace años, pero tampoco muchos. Uno nació cuando mandaba Franco y los demás decían amén, pero juro que no conocí a Marco Polo. Soy joven. Menos de lo que creo, pero lo soy.

Estaba hablando de los tiempos en los que los periódicos se podían leer de línea en línea y hacia abajo, siempre sabiendo que, a pesar de tener que leer entre líneas (y válgame la redundancia), te daban un cierto margen para la crítica personal. Era eso: un titular explicado con datos y desglosado con cifras objetivas. Frías. Sin el calor de la opinión del periodista (para eso estaba la Columna de Opinión) pero supongo que el acto de leer una noticia es el deseo de pasar frío. Dicen que la objetividad es aséptica. Bien, estoy de acuerdo, pero añado que también es gélida. Debe ser así: leer es transferir el calor de tu cerebro al papel deslizando las yemas de los dedos por la tinta.

¿Para qué demonios (iba a escribir “cojones” pero podría herir la sensibilidad del lector) digo esto si el artículo trata sobre la Democracia? Y te respondería como suelo hacerlo si me conoces, exhortándote a que pienses qué relación puede haber entre ambos términos. Sí, que le des un poco al tarro, vamos.
Me joden las adivinanzas como a ti, lector (y perdón por el exabrupto. Sé que la palabra “adivinanzas” puede molestar), así que iré directo al grano para que no leas estos párrafos en diagonal en vez de línea por línea (redundancia OFF, lo prometo):

Democracia es participar, aportar, decidir, pero sobre todo pensar. Lo que se suele llamar “tener un criterio propio”. Para ello se precisa de un entrenamiento colosal en el día a día a través del ejercicio de la lectura, de la preocupación por estar informado, pero sobre todo por el de la búsqueda de lo que más se aproxime a la “verdad”. A tu verdad. No la de ellos o aquellos. No la que tienes a la “izquierda” o a la “derecha” porque ellos tienen la suya propia y casi siempre es interesada…suele estar aderezada con sacarina de esa que dicen que no engorda, porque eso ya lo haces tú, lector.

¿Sabes qué? Te contaré un secreto que quizás nadie te haya contado: tu verdad puede ser mentira. Sí. Como lees. Pero es tuya, joder. O al menos la has hecho de tu propiedad a través de ese colosal entrenamiento que te he mencionado atrás: has leído, has pensado, has procesado la información y a continuación la has transformado en ideas.

Repito: muchas suelen ser equivocadas porque te faltará siempre alguna pieza para resolver el rompecabezas que te haga ver el mundo como se supone que ¿realmente? es. Pero para construir una verdad se necesitan cimientos de mentira a los que echar cemento y poner ladrillos encima para que el edificio se asemeje a lo que es y no a lo que dicen que se parece. Llegados a este punto, no sé si me he explicado. Quizás los que leen en diagonal hayan pasado por alto este párrafo. Así que haré hincapié en el siguiente para acabar.

La prensa en la mayoría de los casos es interesada. A los periodistas también les interesa conservar su puesto de trabajo, así que no es culpes a ellos. Ambos viven de la publicidad y de las subvenciones, y se han hecho más dependientes de ellas a medida que hemos dejado de leerles en papel: se quedan sin ingresos directos. ¿Y a qué nos ha llevado esto? A que el enlace patrocinador publicitario/institucional sea más estrecho que antes. Tanto que los periódicos se han transformado en panfletos. En portavoces…y todo esto nos lleva a que la información objetiva ha muerto.

Las noticias se han vuelto precocinadas. Hemos dejado de pasar frío leyéndolas porque están tan mascadas con los afilados colmillos de la subjetividad que dan hasta calor. Así que lo mejor en estos casos es enfriarlas leyendo de otras fuentes y dejando que al menos se vayan templando.

Pero, sobre todo, amigo y compañero de ruta, lo mejor que puedes hacer es enfriarlas pensando. Hay mucha mierda (siendo suave) en lo que nos sirven hoy en día: desde la comida ultrarrápida hasta los bocadillos de jamón sin gluten pasando por la prensa de banner y publicidad institucional. Beber de otras fuentes da tiempo a que la comida se enfríe y, en este caso, sepa mejor.
Porque la comida rápida engorda nuestros cuerpos…y las noticias subjetivas engordan nuestro cerebro, tanto, que cuando quiera levantarse de la silla para hacer ejercicio, estará demasiado gordo para pensar.
Para aportar.
Para tener criterio propio.

En definitiva, estará atrofiado para ejercer y ejercitar la Democracia.

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