Uno de los argumentos más utilizados para no aumentar los impuestos de las personas con mayores rentas es que tales impuestos desincentivan el ahorro y la inversión productiva de tal ahorro, una inversión productiva que crea empleo. Este argumento se reproduce constantemente, una y otra vez, en la mayoría de medios de información y persuasión del país, subrayando que no hay que penalizar a los productores de riqueza y puestos de trabajo.
El problema con este argumento es que, por mucho que se repita, no tiene evidencia que lo avale. Un estudio reciente de una empresa de análisis de mercados (Market Watch) analizó recientemente qué hacen los súper ricos con su dinero (“Where the Rich are Keeping their Money”). Y aunque no es fácil encontrar esta información, algo sí que se pudo ver. Pues bien, la enorme cantidad de dinero que tienen los súper ricos no se invierte en lo que se llama economía productiva, es decir, donde se producen puestos de trabajo. El 90% estaba en compra y venta de propiedad inmobiliaria, en bonos del Estado, en cuentas personales y en otras actividades de uso personal o actividad especulativa. Sólo un 1% se invertía en el establecimiento de nuevas empresas que produjeran empleo. Otros estudios han llegado a conclusiones semejantes. En la encuesta Mendelsohn Affluent Survey alcanza un porcentaje sólo ligeramente superior, un 2%. En realidad, en un sorprendente momento de franqueza del medio más cercano al mundo financiero, el Wall Street Journal, indicó que el gran impacto positivo para las rentas superiores que supuso el gran recorte de impuestos para los súper ricos que aprobó la administración Bush “condujo al peor periodo de creación de empleo en la reciente historia del país” (citado en “Three Big Lies of the Super-Rich”, de Paul Buchheit).
De estos datos debería deducirse que una mejor manera de crear empleo hubiera sido gravar a los súper ricos y con este dinero el Estado debería crear puestos de trabajo, propuesta que, a pesar de ser razonable y justa, nunca se verá en los medios de mayor información y persuasión del país que transmiten la imagen de que hay que mimar a los súper ricos para que no se vayan a otros lugares.
¿Hay que estimular la aparición de grandes empresarios?
Otro argumento que también se reproduce constantemente en la cultura neoliberal, ampliamente dominante en los medios de información y persuasión de mayor difusión, es la necesidad de estimular la creatividad individual empresarial, enfatizando la gran importancia que tal esfuerzo individual ha tenido en el progreso de un país. Constantemente se cita a grandes emprendedores, como Bill Gates, para señalar la importancia de tal creatividad empresarial individual. Paul Buchheit señala, sin embargo, que la historia real difiere considerablemente de la imagen idealizada de tal emprendedor. Bill Gates adaptó con gran oportunismo el conocimiento generado por muchos ingenieros que le precedieron, copiando a otros expertos, sin que estos otros nombres aparecieran en su biografía. Lo que se considera un acto individual fue una producción de conocimiento colectivo, que en otro tipo de sociedad se hubiera reconocido y presentado como un esfuerzo de equipo y no cómo personal. La historia del mundo empresarial está llena casos como éste. Lo que se presenta como una iniciativa individual empresarial está basado en un esfuerzo colectivo, utilizado, manipulado (y a veces explotado) sólo por un individuo cuyo conocimiento deriva y/o está expropiado de otros. Buchheit también se refiere al caso del supuesto inventor del teléfono, Alexander Graham Bell, quien recibe todos los honores, cuando muchas otras personas habían contribuido y sabían como establecer el teléfono, pero no tenían el dinero para poder patentarlo antes que Bell.
La falsedad del concepto de capitalismo popular
Otro argumento que se ha estado promoviendo en defensa del sistema económico actual es que hoy estamos viviendo en la época del capitalismo popular, como consecuencia de que la mayoría de la ciudadanía tiene acciones en la Bolsa. En este argumento se asume que todo el mundo sigue con gran interés los vaivenes de la Bolsa, porque les afecta personalmente. Cuando la Bolsa se dispara se nos dice que todos nos beneficiamos.
De nuevo, la evidencia cuestiona tal argumento. La propiedad de las acciones está enormemente concentrada. Así, por ejemplo, en EEUU, sólo el 10% de propietarios de acciones tiene más del 80% de todas ellas. La gran mayoría de accionistas tiene un número muy menor de acciones. Es más, los grandes cambios de la Bolsa afectan primordialmente al 5% de los accionistas que ganan más de 500.000 euros al año. Al resto, tales variaciones les afectan mucho menos. Y últimamente, los cambios fiscales han beneficiado enormemente a estos grupos minoritarios. En general, pagan en impuestos sólo el 15% de su renta derivada de la propiedad de las acciones, lo cual ha facilitado que en sólo seis años (2001-2007) doblaran sus ingresos. Mientras, el trabajador promedio (que cobra 34.500 dólares al año) paga en impuestos un 32%. Una consecuencia de este hecho es que las desigualdades de renta se han disparado.
¿Son los súper ricos los mejores?
Todo ello lleva a otro argumento que los neoliberales sostienen: que aquellos que están en las cúspides superiores de poder –los súper ricos- están ahí porque son mejores que los demás. El mérito es lo que les ha llevado a donde están (ver mi artículo “El fin de la mal llamada meritocracia”, publicado en El Plural, 28.07.12, y colgado en mi blog www.vnavarro.org). Pues bien, la evidencia no avala tal postura. En realidad, la evidencia científica muestra que los súper ricos son gente menos ética, menos solidaria y menos considerada hacia otras personas, y más inclinada a sostener comportamientos incívicos que la mayoría de la ciudadanía. En lugar de la imagen que se promueve, de que las élites tienen mayor calidad y valor humano, la evidencia muestra claramente lo contrario.
En un artículo en Scientific American, Daisy Grewal cita los trabajos de dos psicólogos, Paul Piff y Dacher Keltner, que muestran que los súper ricos muestran comportamientos menos solidarios, menos compasivos, más egoístas y más propensos a saltarse las normas y reglas que las clases populares. Las clases populares han desarrollado unas culturas de solidaridad que se encuentran ausentes entre las élites ricas y súper ricas (Daisy Grewal, “How Wealth Reduces Compassion”, Scientific American, 10.04.12).
Una conclusión semejante se ha publicado por la Asociación para la Psicología Científica (Press Release, 08.02.12) en la que señala la cultura egocéntrica existente entre las personas de rentas superiores y su menor capacidad emotiva hacia otras personas con necesidad de apoyo o solidaridad. La famosa frase de “nobleza obliga”, simplificando que los de arriba sienten la necesidad de cuidar de los otros no existe ya (en caso de que hubiera existido). Es cierto que personas muy ricas dan mecenazgo, pero son siempre las excepciones.
A resultados parecidos han llegado estudiosos de la cultura empresarial, como la famosa Bloomberg Newsletter. Así, tal revista publica los hallazgos del citado Paul Piff, de la Universidad de California, publicados también en la Academia de Ciencias de EEUU, que muestra como los ricos y súper ricos obedecen menos las leyes de tráfico y las normas de conducta aprobadas por la sociedad, son más egoístas y piensan menos en otras personas, son menos capaces de expresar solidaridad o compasión y se saltan otros tipos de leyes con mayor frecuencia. Por cierto, tales comportamientos poco solidarios aparecen también con mayor frecuencia entre estudiantes de Economía y Empresariales en EEUU, los cuales indican que el egoísmo y egocentrismo son atributos favorables para la eficiencia económica, observación que ha motivado una demanda de cursos de ética y comportamiento cívico en las facultades de Economía. Sería interesante que estudios y análisis de esta naturaleza se hicieran también en España, pero hasta ahora no se han hecho. Teniendo en cuenta el enorme fraude fiscal de los súper ricos y su continua oposición a reformas que facilitaran el bienestar social de la ciudadanía y muy en especial de las clases populares, es casi seguro que los súper ricos españoles están entre los menos solidarios y más incívicos entre los súper ricos de los países semejantes por el nivel de desarrollo económico a España.
ARTÍCULO de Vicenç Navarro
miércoles, agosto 01, 2012
martes, julio 31, 2012
"El Alegre Alienado"
Érase una vez un señor que de tanto que trabajaba,
menos vida le quedaba.
Habían días que saliendo del trabajo, tan cansado como
estaba, a la cama directamente se encaminaba. No comía, apenas dormía, ni
sentía, ni soñaba…solamente trabajaba y trabajaba.
El tiempo iba pasando. Y sólo. Sólo. Sólo vivía para lo
que subsistía. Tenía como amigos y compañeros una pantalla, dos lámparas (una
de ellas a punto de fundirse) y la mesa donde se sentaba.
Los seres humanos de los que le separaba una oscura
mampara no existían para él porque apenas los veía ni los sentía. Apenas
respiraban. Y en el fondo de él creía que todos muertos estaban.
No tenía hora de entrada. Tampoco de salida. Y el
tiempo que mediaba, en su frugal vida privada, nada especial hacía. No tenía
televisión, ni Internet, ni noticias. Ni rumores, ni pensamientos, ni palabras
oía.
¿Era feliz? Y automáticamente otra pregunta se escurría, en el fondo de su
alma ni lo sabía. ¿Era infeliz? Tampoco pensaba en ello. Algo tan remoto como
la estática de una radio en el desierto. Como el susurro de una almohada en un
montón de cabellos. No había respuestas para las preguntas nunca hechas.
Y así pasaron los años, los lustros y las décadas. Y el señor murió como un perro al que le
precedió su dueño. Un objeto, una cosa que jamás tuvo un sueño. Un ser que
paseando por la vida…siempre estuvo muerto.
miércoles, julio 11, 2012
DEJEN EN PAZ AL HONRADO CIUDADANO
Estimados señores políticos y fans de la CEOE:
Soy un miembro de un colectivo al que ustedes les gusta hostigar constantemente recortándonos el salario, insultándonos, llamándonos vagos (que, señorías, tiene su gracia que ustedes saquen el tema a colación) e incluso llegando a decir que sobramos. Soy un funcionario, miren ustedes por dónde. Llevo más de cinco años al servicio de la Administración y del ciudadano por ende. Orgulloso de serlo y creo que es por vocación de ser útil.
Miren, les voy a decir una cosa
antes de proseguir. Los que sobran sus ustedes. No les echaríamos de menos si
dejasen sus escaños y se fuesen…pongamos a Parla. Y les voy a explicar el
porqué de estas delicadas palabras (podrían ser peores, créanme):
Uno: porque se les vota para que busquen soluciones, no para que nos
distraigan con rencillas de colegio con el partido en la oposición/gobierno.
Son incapaces de darnos ninguna. Y cuando alguien que es “contratado” para
cumplir con su cometido, no responde, se le despide. Sí, lo que ustedes
pregonan a los cuatro vientos. Eso que llaman: productividad. Nula en ustedes.
Dos: volviendo a la incapacidad, ustedes de
lo único que son capaces es de generar malestar
en la población. Se escudan en que son órdenes dadas desde Europa. Si se
les votó a ustedes y nos dicen que es Europa la que manda: ¿para qué están de
intermediarios? ¿Para qué nos sirven si no es para malgastar el dinero del ciudadano? Y digo malgastar porque no nos
sirven para nada.
Tres: porque se supone que un gobierno
democrático y moderno está para defender al débil. Para ser justo con el
honrado e implacable con el corrupto. Y ustedes hacen justo lo contrario: se ceban con el débil y auxilian al
corrupto. Al pobre le expolian con impuestos, le expropian su vivienda, le
dejan desprotegido con la sanidad y fomentan la ignorancia de sus hijos
encareciendo la educación pública. En cambio, no les tiembla el pulso con el
tramposo, auxiliándole con amnistías, archivando y haciendo prescribir los
casos “peliagudos” y flagrantes y manteniéndoles en puestos de responsabilidad.
Y si la cosa sale mal, si roban más de lo debido o de lo “adecuado” (véase caso
Bankia), lo pagamos los ciudadanos.
Los funcionarios entre ellos. Culpables de sus desmanes y disparates.
Cuatro: porque el cinismo que les caracteriza sólo está a la altura de la
incompetencia que destilan. Cuando hablan de “apretarse el cinturón”, ustedes
se desabrochan el pantalón para poder seguir tragando del dinero ajeno. Cuando
se explican con el “han vivido por
encima de sus posibilidades”, quieren decir que los que tienen
derecho a “vivir por encima de sus cualidades” (morales e intelectuales) son
únicamente ustedes. Y más cosas. Porque de lo burdos que son sus eufemismos provocan desde risa hasta tristeza
pasando por una infinita indignación.
Cinco: porque los verdaderos culpables de la crisis son ustedes. Ustedes han avalado
el crecimiento de una burbuja que eran conscientes de la inminencia de su
explosión. Han sembrado la geografía española desde Canarias a Finisterre
pasando por Baleares y Extremadura de corrupción, mamoneo, nepotismo,
favoritismo y amiguismo. Han sido ustedes los que han derrochado nuestro dinero
en: aeropuertos sin aviones, monumentos sin héroes, pabellones sin balones y
celebraciones sin trofeos. Si existiese la justicia: deberían de responder por esta falta de
diligencia y por esta alevosía interesada en el robo.
Seis: porque los funcionarios somos los que
estamos cara a cara con la gente. Es más, somos
la gente. Sí, las personas, no simplemente un puñado de votantes que meten
papeles sucios en una urna hueca que les legitima (o eso se creen) para jugar con nuestras vidas y exprimirnos como
a naranjas. Los funcionarios somos el bombero, el maestro, el policía, el
médico…todas las personas que hacen justo lo contrario que hacen ustedes: hacer
que un país llamado España vuelva a ser lo que era antes de que la avaricia les
poseyera. Sin ustedes, un país puede funcionar (como se ha visto en Bélgica),
pero sin nosotros, no hay nadie para curar, enseñar o proteger al ciudadano.
Éstas son algunas de las razones.
Pero hay más, muchas más. Tantas como los casos de robos, injusticias,
corruptelas, incompetencias y miedo con el que nos desayunamos delante de un
periódico cuando alguno de ustedes aparece. Porque estamos HARTOS de que las mismas personas que nos imponen,
mandan o coaccionan para que nos sometamos al dios AUSTERIDAD, profanan a su
falso Dios viviendo en mansiones pagadas por el oprimido, usando móviles de
última generación hechos del sudor ajeno y gastando los dineros de los
españoles en viajes a desfiles de moda, cenas íntimas o vaya usted a saber en qué
más.
Y hablo de lo que sabemos todos. De lo que
no sabemos, no puedo hablar.
Así que les pido como favor tres cosas: no hablen de lo que no saben,
callen cuando les entre una irrefrenable urgencia por mentirnos…y la última:
dimitan. Váyanse a sus casas y den la oportunidad a otra gente de su partido,
de otro o de ninguno para que nos saquen del pozo de mierda donde nos han
metido.
miércoles, junio 20, 2012
NUEVO iPAD: Cómo cuidar tu Batería.
La
todopoderosa Apple nunca ha escondido lo orgullosa que está de la impresionante
duración de la batería de sus iPad: hasta diez horas de uso intensivo. Sin embargo, eso no significa
que no podamos exprimir un poquito más la batería. Por ejemplo, cuando
tenemos alguna emergencia y estamos dispuestos a sacrificar ciertas
características del tablet. Para esas situaciones, hoy presentamos diez
sencillos consejos que nos ayudarán a cuidar la vida de la batería de nuestros queridos iPad y iPad
2.
10 Consejos para Maximizar la duración de la Batería de los iPad de Apple
Desactivar el WiFi del iPad
Mantener la
conexión inalámbrica encendida gasta mucha batería, estés conectado a Internet
o no. Así que, si no estás conectado y no planeas hacerlo durante un tiempo, lo
mejor que puedes hacer es apagar el interruptor WiFi del menú Ajustes.
Desactivar la conexión de datos 3G del iPad
Si no
necesitas estar conectado de forma permanente, lo mejor es que apagues también
la conexión 3G en el menú Ajustes, pues
probablemente es la característica del iPad que más batería consume de
todas.
Desactivar el Bluetooth del iPad
En este
punto, te empezarás a dar cuenta de que todo aquello relacionado con
las conexiones inalámbricas consume mucha batería. Eso es totalmente
cierto, por lo que desconectar el Bluetooth también te hará ahorrar algo de batería. Es una
característica que se usa sólo en contadas ocasiones, así que lo mejor es
activarla en el menú Ajustes sólo cuando vayamos a usarla.
Desactivar las Notificaciones Push del iPad
Esta
característica descarga automáticamente correos electrónicos y notificaciones
de apps desde Internet a tu iPad cuando estamos conectados a alguna red.
Siguiendo la premisa básica de que toda conexión a la red baja la duración
de la batería, si no te urge recibir toda esa información en el momento
exacto en el que sucede, puedes desactivarla en el menú de Push en Correo,
Contactos y Calendarios dentro del menú Ajustes.
Actualizar los correos del iPad con menor frecuencia
Si has
desactivado las notificaciones Push, pero quieres recibir correos electrónico,
necesitas decirle al iPad con qué frecuencia debe consultar al servidor si han
llegado correos nuevos. Conforme
esta frecuencia sea menor, la duración de la batería sufrirá menos. Este
tiempo de consulta se puede
aumentar en el mismo menú Push configurado anteriormente.
Desactivar los Servicios de localización del iPad
El sistema GPS del iPad también tiene un receptor de radiofrecuencia para
decodificar las señales de los satélites. Así que te podrás hacer una idea de
que es una de las funcionalidades que más batería consume en tu tablet.
Si no necesitas buscar una dirección o utilizar alguna App que maneje
información geográfica, es una gran idea desactivar los servicios de
localización en el menú Ajustes.
Utilizar el Brillo automático del iPad
Nuestro iPad
tiene un sensor que ajusta automáticamente el brillo de la pantalla según la
luz que haya en la habitación. Como te puedes imaginar, a mayor brillo,
mayor consumo de batería. En Ajustes > Brillo puedes activar
esta característica que oscurecerá la pantalla en habitaciones con baja
iluminación.
Reducir el brillo de la pantalla del iPad
Es decir,
hacer lo mismo que el sensor de luz, pero manualmente. En Ajustes >
Brillo también hay un deslizador en el que puedes ajustar el brillo de
la pantalla hasta uno que te resulte cómodo. Además, cuidarás tu vista si
evitas el nivel máximo de Brillo.
Desactivar el ecualizador de la App iPod del iPad
iPod, la
conocida App de música que trae iOS, tiene un ecualizador integrado que
automáticamente ajusta los graves y los agudos de la música para mejorar la
experiencia del que lo oye. Esto se hace mediante complejos cálculos
matemáticos en tiempo real, y te podrás imaginar que no le viene nada bien a la
batería del iPad. Si no eres un melómano ultra-meticuloso en
este aspecto, puedes desactivarlo desde Ajustes > iPod >
Ecualizador.
Dejar que el iPad se bloquee antes automáticamente
Cuanto antes
se bloquee el iPad tras su inactividad, menos batería consumirá, pues iOS entra en un estado de reposo en el que no consume prácticamente
nada. Para cambiar esta frecuencia, busca en el apartado General del
menú Ajustes.
FUENTE: iPadízate
SAMSUNG GALAXY S3: ¿Cómo liberarlo?
El Galaxy S III ya
está disponible en España.
Y lo que es mejor, ya es posible liberarlo
para usarlo con el SIM Card de cualquier operadora mediante una poderosa
aplicación. Supercurio, que
ya viene trabajando de
manera similar en versiones anteriores, es quien liberó la aplicación Voodoo
Galaxy S III SIM Unlock.
Para poder lograr el proceso de desbloqueo debemos tener en
cuenta que sólo funciona con el Galaxy S III I9300. Cumpliendo con ese
requisito ya sólo debemos lograr tener privilegios como Superusuario (o root),
de lo contrario no sirve para nada la aplicación. Para ser root pueden seguir
los pasos que recomiendan en vídeo de los foros XDA, pero como de
costumbre, si no saben lo que están haciendo, lo mejor es nutrirse con diferentes
tutoriales.
Una vez que tenemos el equipos rooteado sólo es necesario descargar la aplicación (linkdirecto),
instalar y ejecutar. No es la primera vez que este proceso se hace mediante
aplicación, sus hermanos menores como el Galaxy S2 pasó por lo
mismo y le alegró la
vida a más de uno.
FUENTE: Celularis.com
martes, junio 12, 2012
¿COMPRA O RESCATE?
La Historia Económica, a pesar de lo que pueda parecer, es previsible. Tiende a repetirse tantas veces, que, al final, a poco que uno sepa leerla literalmente e incluso, entre líneas, ya sabe lo que va a pasar. Se lo podemos preguntar a algunos de los mejores economistas contemporáneos (Krugman, Stiglitz, Sampedro…) que lejos de ser doctos en las oscuras artes adivinatorias, son personas que usan como herramienta la lectura, el sentido común y una gran capacidad deductiva.
Hace unos días, el sábado 9 de junio de 2012 (fecha que será recordada en los libros), España acepta (o solicita) el Rescate de, según el Gobierno, el sistema bancario español. Hecho desencadenado por un enorme “agujero” (eufemismo para llamar al latrocinio de sus gestores).
Este hecho, hace cuestionarnos muchas cosas. La primera de todas es acerca de las consecuencias que va a tener para los ciudadanos de a pie. Se nos ha vendido (rueda de prensa del ministro De Guindos) como algo ajeno al ciudadano corriente. Algo que no tiene que ver con nosotros. Una operación aséptica, indolora, incolora y maravillosamente eficaz y necesaria. Así nos lo han vendido.
Nadie duda a estas alturas que esta “inyección” de liquidez ha sido, ante todo, necesaria. Muchos años de corrupción, malversación de fondos y duplicidad (triplicidad) de asignaciones públicas para el desempeño de una misma función, han ido deteriorando con celeridad la riqueza del país, dilapidándola, despilfarrándola o apropiándose de ella unos pocos en aras del patriotismo, en aras de la cultura o incluso, de un bien supremo. El de sus bolsillos.
Pero volvamos a lo que nos concierne. ¿Mintió el ministro? ¿Mintió el presidente Rajoy por omisión? ¿Nos mintieron todos con premeditación? Sí, sí y sí. La UE nos ha dejado muy “clarito” que de la devolución del préstamo (compra), responde el Estado español en última instancia (gestor del FROB).
Si se fijan, el título de esta entrada es COMPRA de nuestro país o Rescate bancario. Lo he puesto adrede, y de aquí surge una nueva pregunta ¿por qué considero esto?
Cuando uno pide prestado algo a alguien que no puede devolver, poniendo como garantía algún bien de su “propiedad”, ¿qué es lo que está haciendo realmente? Porque seamos realistas y miremos alrededor. Observemos el crecimiento de países recientemente rescatados (paradójico el término, ¿no?): Grecia en negativo, Irlanda en negativo, Portugal en negativo…y cuando los ahorros y las ganancias de un deudor, no crecen, sino que disminuyen…¿cómo recuperar lo prestado? Pues ejecutando la garantía de la devolución.
¿Y qué garantía han puesto por nosotros para esta inyección “bancaria”? Ni más ni menos que nuestro futuro como país. Ni más ni menos que nuestro bienestar como ciudadanos. Ni más ni menos que nuestra credibilidad…ni más ni menos, el futuro de las siguientes generaciones. Si éstas tienen un presente sombrío, su futuro es oscuro.
Ahora veamos las consecuencias reales de lo que ha pasado: han convertido la deuda de las entidades en déficit público. Lo niegan.
Una vez más, en este país la Historia se ha vuelto a repetir: se han socializado las pérdidas, mientras los beneficios se han privatizado por anticipado a través de pensiones, cargos o prebendas….por los mismos que nos han llevado al precipicio! Por los mismos que han destrozado el Estado del Bienestar! Los mismos que nos dicen que seamos “patriotas”!
¿Y qué es lo más triste? Lo descorazonador de todo ésto es el clima de resignación al que hemos llegado. A la sensación de indolencia. Y rendición.
Delante de nuestras narices, no se han conformado con robarnos nuestros sueldos. Con robarnos nuestras casas, el futuro de nuestros hijos, nuestro trabajo y nuestras ilusiones…no, no se han conformado.
En siguientes entradas del blog, os iré mostrando cuál es mi teoría del plan de “expolio” que están llevando a cabo. Una pista: para ver el verdadero motivo de un acto, mira con detenimiento quién gana y cómo.
Nos han robado el país. Y seguimos mirando para otro lado como si la cosa no fuera con nosotros. Como si sólo fuera con esos entes abstractos y tumorales a los que llamamos “bancos”…
domingo, mayo 27, 2012
CUESTA ABAJO Y SIN FRENOS
La Crisis está llena de detalles y de momentos. No es
una palabra etérea y abstracta (ojalá lo fuese) que sale en los telediarios y
acaba con el postre de una comida frugal de un día de diario. Es algo más.
Desde que toda esta burbuja de codicia y porquería
humana por fin estalló, y cuando entre
todos matamos a una gallina de los huevos de oro, que ya estaba muerta…los
detalles del día a día han ido cambiando. Al principio de forma casi
imperceptible, más adelante acelerada y a día de hoy, desbocada.
Casi todos tenemos conocidos que lo están pasando
especialmente mal por las consecuencias de toda esta inmundicia humana de gente
vestida con Armani, de Rolex robado a familias y perfumada con colonias caras incapaces
de esconder el hedor de un alma muerta.
Ya me da vergüenza preguntar. No quiero saber nada. No
quiero que la ética y la moral que me han ido inculcando se resientan. Se
indignen. Me hagan salir a la calle con una antorcha e impartir la justicia que
unos órganos politizados y corrompidos son incapaces (y reticentes) a ejecutar.
A veces, cuando te llama un amigo que acaba de perder
el trabajo, cuando miras alrededor en una calle escondida de Madrid, cuando la
gente que subía contigo en el ascensor la ves buscando en los contenedores…piensas
que la vida se ha ido transformando en algo distinto. Todo el edificio comienza
a desmoronarse desde la base. Honradez no es igual a bueno y esfuerzo tampoco
lo es a éxito.
En cambio está la televisión, la prensa, la radio,
Internet…unos medios que te permiten mirar mucho más allá de una calle
escondida, más lejos que unos contenedores, debajo de un montón de cartones de
miseria humana recubierta de azúcar glaseada. Y deseas que nunca se hubieran
inventado esos medios porque aunque dicen que la información es poder, también
añado que la información es perder. Perder la fe en la humanidad de las
personas, en la incapacidad de ayudar al prójimo y en la avaricia ilimitada e
infinita que nos lleva al camino de bajada al precipicio.
Ya me da vergüenza preguntar. Lo he dicho. Preguntar a
alguien cómo le va, qué tal el trabajo, qué tal le trata la vida…porque la vida
y los que la habitan, nos están maltratando. Esos habitantes tienen caras (y
cara) y les vemos muchos días en los periódicos. Son fáciles de distinguir: son
esos que te hablan y en realidad no te están diciendo nada. O te dicen totalmente
lo contrario de lo que piensan. Son los responsables de lo que nos están
haciendo.
Son los responsables de que esa anciana, a la salida de
una boca de Metro, te pida desesperada dinero porque tiene nietos. Que te diga
que tiene que pedir por ellos. Que nunca ha tenido que pedir dinero. Que ni
siquiera en la Guerra Civil tuvo que hacerlo y ahora sí. Son los responsables
de que esa anciana de unos ochenta años, te bese la mano porque le has dado dos
euros.
Y esos responsables tienen que ser sacados de nuestras
vidas.
Cueste el precio que cueste.
martes, mayo 22, 2012
El MIEDO como HERRAMIENTA de CONTROL
Hace un tiempo, leí una frase pronunciada por un congresista o un senador norteamericano. Decía algo así como que “un Estado necesita algo que genere miedo, un enemigo. Y si no existe, hay que inventarlo. Un Estado sin un enemigo común, es un Estado débil”.
Estuve dándole vueltas a la frasecita en la cabeza. Al principio me pareció una frase sacada de una película de Chuck Norris o de Stallone del estilo de “el crimen es la enfermedad, yo soy la cura”. Una frase tópica. Barata. Exagerada. Una fantasmada, vamos.
Pero según pasaba el tiempo, las palabras fueron madurando en mi mente, la frase en su conjunto fue cobrando más y más sentido. Era la típica sensación de ver los retazos de un cuadro, al principio imposibles de interpretar, e ir, poco a poco viendo unas caras, unas casas, un río, y por fin el paisaje entero. “Habría que inventarlo”. “Enemigo común”. “Estado débil”.
Realmente, el miedo, aparte de ser una parte intrínseca de todos los seres vivos, una parte de nuestro ADN…es una herramienta. La herramienta más potente que existe para condicionar los actos de las personas. El miedo puede hacer que te quedes inmóvil, que corras, que calles, que grites, que generes más miedo al que te rodea…o que, como persona, como ser libre, quedes anulado.
La Historia nos da a conocer el uso que se ha dado del miedo por parte de las sociedades: colonialismo, imperialismo, religión, persecución, política…y un montón de “ones” e “ismos”. No pretendo hacer un ensayo acerca de la Historia del miedo, claro está.
Tan sólo quiero apuntar que ante unos mismos métodos, se producen efectos similares.
¿A qué le tememos hoy en día? ¿Qué temen nuestros dirigentes? ¿Es el miedo hoy en día tan efectivo como antaño?
Como dije anteriormente, el miedo como herramienta de control es quizá el arma más antigua vigente y además efectiva que muchas instituciones sociales, religiosas y políticas, han encontrado para crear, a partir de allí, bases sólidas para sostener los pilares de su desarrollo. La cultura del miedo ha alcanzado hoy en día, un nivel aún mayor con la llegada a los medios masivos de comunicación. Me explico.
En nuestro país, el mayor miedo y preocupación, según las encuestas más fiables, es el empleo. El empleo como modo de subsistir y de cubrir las necesidades más básicas entre las que está la libertad del ser humano. Como las circunstancias (incompetencia política y económica) no ayudan a abordar y dar una solución al problema, es cuando los “generadores de opinión” (entes al servicio del que gobierna) CREAN otro problema. Otra fuente de miedo.
No hay que pensar mucho. Si encendemos la televisión, ponemos la radio o leemos la prensa…podemos percibir un auténtico bombardeo de noticias “inquietantes”, que producen “miedo”, “repulsa” u “odio”. Sentimientos que nos desvían del problema original: el paro.
Distintas temáticas son utilizadas para generar miedo, dramatizando el hecho en sí. Sin desmerecer la importancia que merecen temas como el cambio climático, la crisis económica, teorías del fin del mundo, es excesivo el enfoque terrorífico y espectacular que le dan los medios masivos. Los medios en propiedad de empresarios restringen las acciones de cualquier ciudadano y velan por sus intereses y no por los principios naturales del periodismo. Por lo que mediante diversos métodos engrosan los hechos, modifican estadísticas y crean, desde otra perspectiva, una realidad a su favor.
La guerra o la necesidad de tener un enemigo enfrente, fue el apoyo a la cultura del miedo en otra época.
George Orwell en su novela 1984 plantea la necesidad de los regímenes de tener un rival a quien temer y del cual la población se preocupe y así desviar la atención en lo que sucede dentro del régimen en sí. Durante la dictadura militar en nuestro país, el conflicto bélico con Inglaterra por las Islas Malvinas es un claro ejemplo.
Una sociedad asustada es manipulable, acepta cosas que jamás toleraría en un estado de tranquilidad. Por ejemplo: el aumento del control sobre el individuo, la pérdida de intimidad, medidas como abaratar el despido o aumentar la edad de jubilación.
Un Estado necesita algo que genere miedo, un enemigo.
Y en ello están.
Estuve dándole vueltas a la frasecita en la cabeza. Al principio me pareció una frase sacada de una película de Chuck Norris o de Stallone del estilo de “el crimen es la enfermedad, yo soy la cura”. Una frase tópica. Barata. Exagerada. Una fantasmada, vamos.
Pero según pasaba el tiempo, las palabras fueron madurando en mi mente, la frase en su conjunto fue cobrando más y más sentido. Era la típica sensación de ver los retazos de un cuadro, al principio imposibles de interpretar, e ir, poco a poco viendo unas caras, unas casas, un río, y por fin el paisaje entero. “Habría que inventarlo”. “Enemigo común”. “Estado débil”.
Realmente, el miedo, aparte de ser una parte intrínseca de todos los seres vivos, una parte de nuestro ADN…es una herramienta. La herramienta más potente que existe para condicionar los actos de las personas. El miedo puede hacer que te quedes inmóvil, que corras, que calles, que grites, que generes más miedo al que te rodea…o que, como persona, como ser libre, quedes anulado.
La Historia nos da a conocer el uso que se ha dado del miedo por parte de las sociedades: colonialismo, imperialismo, religión, persecución, política…y un montón de “ones” e “ismos”. No pretendo hacer un ensayo acerca de la Historia del miedo, claro está.
Tan sólo quiero apuntar que ante unos mismos métodos, se producen efectos similares.
¿A qué le tememos hoy en día? ¿Qué temen nuestros dirigentes? ¿Es el miedo hoy en día tan efectivo como antaño?
Como dije anteriormente, el miedo como herramienta de control es quizá el arma más antigua vigente y además efectiva que muchas instituciones sociales, religiosas y políticas, han encontrado para crear, a partir de allí, bases sólidas para sostener los pilares de su desarrollo. La cultura del miedo ha alcanzado hoy en día, un nivel aún mayor con la llegada a los medios masivos de comunicación. Me explico.
En nuestro país, el mayor miedo y preocupación, según las encuestas más fiables, es el empleo. El empleo como modo de subsistir y de cubrir las necesidades más básicas entre las que está la libertad del ser humano. Como las circunstancias (incompetencia política y económica) no ayudan a abordar y dar una solución al problema, es cuando los “generadores de opinión” (entes al servicio del que gobierna) CREAN otro problema. Otra fuente de miedo.
No hay que pensar mucho. Si encendemos la televisión, ponemos la radio o leemos la prensa…podemos percibir un auténtico bombardeo de noticias “inquietantes”, que producen “miedo”, “repulsa” u “odio”. Sentimientos que nos desvían del problema original: el paro.
Distintas temáticas son utilizadas para generar miedo, dramatizando el hecho en sí. Sin desmerecer la importancia que merecen temas como el cambio climático, la crisis económica, teorías del fin del mundo, es excesivo el enfoque terrorífico y espectacular que le dan los medios masivos. Los medios en propiedad de empresarios restringen las acciones de cualquier ciudadano y velan por sus intereses y no por los principios naturales del periodismo. Por lo que mediante diversos métodos engrosan los hechos, modifican estadísticas y crean, desde otra perspectiva, una realidad a su favor.
La guerra o la necesidad de tener un enemigo enfrente, fue el apoyo a la cultura del miedo en otra época.
George Orwell en su novela 1984 plantea la necesidad de los regímenes de tener un rival a quien temer y del cual la población se preocupe y así desviar la atención en lo que sucede dentro del régimen en sí. Durante la dictadura militar en nuestro país, el conflicto bélico con Inglaterra por las Islas Malvinas es un claro ejemplo.
Una sociedad asustada es manipulable, acepta cosas que jamás toleraría en un estado de tranquilidad. Por ejemplo: el aumento del control sobre el individuo, la pérdida de intimidad, medidas como abaratar el despido o aumentar la edad de jubilación.
Un Estado necesita algo que genere miedo, un enemigo.
Y en ello están.
lunes, mayo 21, 2012
La Dictadura de las SIGLAS
Intentar apuntar a los
culpables de la Crisis económica es inútil. Digo inútil cuando quiero decir
vano, fútil. Parece que el conjunto de la población mundial, nos hemos dividido
en varios grupos y grupúsculos: los indignados, los indiferentes, los cómplices,
los resignados y los indolentes.
Se han escrito ríos de tinta acerca de la Crisis. Poco hay que añadir a lo que ya se ha escrito. Cualquier palabra sería redundante. El tema de moda. La crisis del modo…pero cada uno de nosotros tiene su propia opinión. Su percepción personal. Un tema por ser recurrente, no deja de interesar, de afectar a nuestras vidas.
Mi particular punto de vista de lo que está pasando, no deja de ser la suma de la información de lo que he leído. De lo que he visto, de lo que he escuchado. De lo que percibo en el día a día.
Veo que, poco a poco, esta sociedad nos la están convirtiendo en una especie de libro de Orwell. ¿Quién nos la está convirtiendo? Los “dictadores de las siglas”. Grandes organismos disfrazados con letras del abecedario (su impersonalidad es tal, que son incapaces de dar la cara con un nombre completo). Hablo del FMI, del BCE, del BM, del G7, de la OCDE…y demás sectas de acrónimos.
El libro comienza hace muchos años atrás. Poca gente se acuerda de cuándo estos dictadores se hacen con el control de la situación del mundo porque los deberes los han hecho de forma paulatina. Sibilina. Casi subrepticia. Muy poco a poco. Unos pueden decir que empezaron con Latinoamérica y otros pueden decir que con África. Pero lo que está muy claro es que no se han conformado: han “colonizado” Norteamérica y ahora están ya a las puertas de Europa.
El proceder de estos grupos (mafias) es similar al de los animales carroñeros. No he dicho depredadores aposta. Son carroñeros. Atacan a las presas (países o entidades) que dan muestras de debilidad y son incapaces de defenderse: bien sea por incompetencia, ignorancia o interés económico en mostrar su connivencia. Hablo en general de muchos países de África, hablo de muchos países de Latinoamérica, del Sur de Europa, etc. ..sólo hace falta leer un poco la prensa salmón.
Otra de las similitudes con los animales de carroña es que no atacan solos. Van en manada. Usan a otros para colaborar en el “ataque”: países, políticos, empresas y multinacionales. Su hábitat natural se llama “mercados financieros”. Ahí es desde donde “muerden” a los países débiles. No atacan frontalmente sino de forma encubierta, con máscaras en forma de ideales, de corrientes económicas y a través de su arma más potente: el MIEDO.
En un próximo post, hablaré de esto último: el MIEDO.
lunes, mayo 07, 2012
Nuevas MEDIDAS ANTIFRAUDE
El Consejo de Ministros dio el visto
bueno el viernes a un anteproyecto de ley contra el fraude fiscal que, además
de limitar los pagos en efectivo, reforma el sistema de módulos para frenar la
emisión de facturas falsas.
Así, albañiles, carpinteros o
transportistas no podrán aplicar este modelo de tributación cuando facturen más
del 50% de sus operaciones a otros autónomos o empresas.
El sistema de módulos se creó
para facilitar la tributación a los profesionales, autónomos y pequeños
empresarios y ha derivado en un "nido de facturas falsas".
Este modelo permite tributar en función de variables objetivas como los
metros cuadrados de un negocio, el número de empleados o el consumo energético.
Ello ha potenciado un fraude que consiste en que el modulero -cuya carga fiscal no depende de los ingresos o los gastos asumidos- emite facturas falsas para que otros empresarios se puedan deducir el IVA o reducir la base imponible en el impuesto sobre sociedades.
Ello ha potenciado un fraude que consiste en que el modulero -cuya carga fiscal no depende de los ingresos o los gastos asumidos- emite facturas falsas para que otros empresarios se puedan deducir el IVA o reducir la base imponible en el impuesto sobre sociedades.
Para acabar con esta práctica, Hacienda
prohibirá tributar por módulos a los autónomos que facturan más del 50% de sus
operaciones a otros empresarios.
Esta medida afectará solo a determinados colectivos "de mayor riesgo"como carpinteros, albañiles, fabricantes de artículos de ferretería o de carpintería, yeseros, fontaneros o transportistas que, a partir de ahora, deberán tributar por "estimación directa".
Es decir, pagarán en función de sus beneficios reales. En cualquier caso, tampoco se verán afectados aquellos profesionales cuyos ingresos no superen los 50.000 euros, ya que Hacienda entiende que no tienen capacidad para asumir la mayor carga administrativa que supone salir del sistema de módulos.
Esta medida afectará solo a determinados colectivos "de mayor riesgo"como carpinteros, albañiles, fabricantes de artículos de ferretería o de carpintería, yeseros, fontaneros o transportistas que, a partir de ahora, deberán tributar por "estimación directa".
Es decir, pagarán en función de sus beneficios reales. En cualquier caso, tampoco se verán afectados aquellos profesionales cuyos ingresos no superen los 50.000 euros, ya que Hacienda entiende que no tienen capacidad para asumir la mayor carga administrativa que supone salir del sistema de módulos.
Está previsto que esta medida se
aplique a partir de 2013. Por otra parte, el anteproyecto contempla
muchas otras iniciativas:
Incentivos al “chivatazo”
Dentro de los límites de pago en
efectivo, quienes incumplan esta prohibición se enfrentarán a sanciones del 25%
del valor del pago hecho en efectivo, y tanto el pagador como el receptor del
pago responderán de forma solidaria de dicha infracción, por lo que la
Administración podrá dirigirse contra cualquiera de ellos. Se fija, además, el
deber de toda autoridad o funcionario público de denunciar los incumplimientos
de los que tengan conocimiento en esta materia.
Si la denuncia procede de una de las
partes que hayan intervenido en la operación, Hacienda no aplicará sanción
alguna a esta parte si voluntariamente lo pone en conocimiento de la Agencia
Tributaria dentro de los tres meses siguientes a la fecha del pago. Los
intervinientes en estas operaciones en las que participe un empresario o
profesional deberán conservar los justificantes de pago durante cinco años.
El proyecto contempla además que las
deudas fiscales relacionadas con cuentas en el extranjero no prescribirán, por
lo que la Agencia Tributaria podrá liquidarlas independientemente de cuando
sean detectadas. Las rentas descubiertas que no hayan sido declaradas se
imputarán al último periodo impositivo entre los no prescritos.
Cobro de deuda fiscal
Uno de los principales problemas de
Hacienda es que descubre un gran importe de deuda tributaria que, sin embargo,
no siempre llega a ingresarse. Para evitar vaciamientos patrimoniales o cambios
de titularidad ficticios, "se adelantará el momento en el que se pueden
adoptar medidas cautelares", como embargos. En los casos de delito fiscal,
hasta ahora, la vía administrativa se paralizaba en el momento en que Hacienda
enviaba un caso a la Fiscalía. Ello cambiará y se permitirá que la Agencia
Tributaria lleve a cabo embargos en procesos penales.
Además, los sucesores de bienes
patrimoniales recibidos antes de la liquidación de una sociedad deberán
responder ante Hacienda. Ello evitará vaciamientos patrimoniales.
Además la Agencia Tributaria podrá tomar
medidas cautelares para evitar que los deudores se declaren en situación de
insolvencia o cometan un alzamiento de bienes para que Hacienda no pueda
cobrar. En muchas deudas tributarias que están pendientes por delito fiscal o
por expedientes de inspección de la Agencia Tributaria "el deudor se
coloca en situación de insolvencia que impide su cobro después de procesos
administrativos muy largos y procesos judiciales muy tortuosos".
Para evitar esta situación, Hacienda legislará para evitar la situación de insolvencia de los deudores con el objetivo de hacer efectivo el cobro de la deuda, con lo que se abre la posibilidad de perseguir y liquidar la deuda, las sanciones correspondientes y los intereses generados "en cualquier momento en el que fuera detectada".
Administradores
Para evitar que las empresas no abonen
las deudas tributarias, se establecerá por ley la responsabilidad subsidiaria
de los administradores de las compañías cuando se pueda acreditar que no
"existe intención real de pagar". Además, los socios de empresas
también serán responsables de las deudas fiscales de entidades disueltas o
liquidadas.
Inmobiliarias
La regla del IVA establece que, por
norma, el impuesto lo abonan las empresas que venden un bien y, por tanto,
cobran el IVA. Sin embargo, en determinadas operaciones inmobiliarias, ello
facilitaba que ciertas sociedades se dedujeran un IVA que, sin embargo, nunca
habían llegado a pagar. Por ello, la normativa recurrirá a la "inversión
del sujeto pasivo" en caso de "transmisiones de terrenos rústicos o
de segundas y ulteriores ventas de edificaciones". Ello significa que la
empresa compradora solo podrá deducirse el IVA si acredita que ha ingresado el
impuesto.
Empresas en concurso
En el caso de empresas inmersas en
concursos de acreedores -antigua suspensión de pagos-, Hacienda diferenciará
entre las operaciones realizadas antes y después de la declaración del
concurso. Con ello, se trata de elevar la posibilidad de cobrar las deudas
tributarias de empresas con riesgo de quiebra.
Mayores tasas
Para reducir la litigiosidad y evitar que las empresas acudan a los tribunales para "dilatar el cumplimiento de sus obligaciones", se fijan tasas judiciales que oscilan entre los 150 y 10.000 euros.
Para reducir la litigiosidad y evitar que las empresas acudan a los tribunales para "dilatar el cumplimiento de sus obligaciones", se fijan tasas judiciales que oscilan entre los 150 y 10.000 euros.
FUENTE: varias
Traficando con el MIEDO en el S. XXI
El documental El poder de las pesadillas de la BBC nos recuerda que «En el pasado, los políticos prometían un mundo mejor, tenían distintas formas de lograrlo, pero su poder y autoridad surgían de la visión optimista que ofrecían a su pueblo. Esos sueños fracasaron y hoy la gente ha perdido la fe en las ideologías. Cada vez con más frecuencia los políticos son vistos simplemente como administradores de la vida pública... pero ahora han descubierto un nuevo rol que restaura su poder y autoridad. En vez de repartir sueños, ahora los políticos prometen protegernos de las pesadillas.
Dicen que nos rescatarán de peligros terribles que no podemos ver y que no com-prendemos». Como respuesta a eso, el movimiento del 15M grita «Sin futuro, sin trabajo, sin miedo».
El escritor Eduardo Galeano señala que vivimos en tiempos de miedo global: «Los que trabajan tienen miedo a perder el trabajo. Los que no trabajan tienen miedo de no encontrar nunca trabajo. Quien no tiene miedo al hambre tiene miedo a la comida. Los automovilistas tienen miedo de andar y los peatones a ser atropellados. La democracia tiene miedo a recordar y el lenguaje tiene miedo a decir. Los civiles tienen miedo a los militares, los militares tienen miedo a la falta de armas, las armas tienen miedo a la falta de guerras. Es tiempo de miedo. Miedo de la mujer a la violencia del hombre y miedo del hombre a la mujer sin miedo. Miedo a los ladrones y miedo a la policía. Miedo a la puerta sin valla, al tiempo sin relojes, al niño sin televisor. Miedo a la noche sin pastillas para dormir y miedo al día sin pastillas para despertar.
Miedo a la multitud, miedo a la soledad por aquello que uno ha sido. Miedo a morir, miedo a vivir». El temor se encuentra hoy en el centro de muchas de las dinámicas sociales y políticas. El pánico -una emoción primaria que nos hace primarios- se ha convertido en un marco de lenguaje dominante que refleja y explica muchas de las cosas que están pasando.
En el otoño del 2001 fueron enviadas cartas que contenían esporas de ántrax a medios de comunicación y a los senadores demócratas Tom Daschley y Patrick Leahy. Como consecuencia, murieron cinco personas.
El despliegue informativo acerca de estos asesinatos fue enorme. El 12 de octubre, por ejemplo, un reporte informativo de la CNN sobre el último caso de infección ocupó quince minutos (ese mismo día, los doscientos muertos civiles en un bombardeo anglo-estadounidense en Afganistán ocuparon un minuto de emisión). Asimismo, la británica BBC le dedicó tres minutos al nerviosismo generado en Wall Street y a la disminución de los índices bursátiles.
El terror se fue extendiendo: el alcalde de Nueva York mandó aislar el Rockefeller Center; la población acudió en masa a comprarse máscaras antigás completamente inútiles contra el ántrax y a medicarse con sustancias que perdían su eficacia si eran tomadas a menudo antes de la infección; y se editaron pósteres en los que los agentes del FBI aparecían disfrazados de pesadilla de serie B.
Diez años después, todo se ha olvidado. De hecho, la investigación sobre lo ocurrido recientemente publicada por el Gobierno estadounidense ha pasado desapercibida en los medios de comunicación.
Y eso que desvelaba conclusiones novelescas: atribuía los envíos a un científico loco.
Una década es un largo periodo para los traficantes de miedo del siglo XXI. En estos diez años nos han atemorizado con muchos otros focos de aprensión. Y el último espanto, la crisis económica, está demasiado presente como para que nadie recuerde aquel supuesto «posible cataclismo mundial» (así lo calificó la CNN) que se quedó, como todos, en nada.
Infundir temor ha sido siempre una buena táctica para controlar a las masas. El historiador Jean Delumeau, en su libro El miedo en Occidente, cita multitud de ejemplos del uso maquiavélico de esta emoción básica del ser humano. El miedo al demonio en la época de la caza de brujas o la mentalidad de asedio y el temor al desconocido en la Edad Media son dos prototipos de esta estrategia.
Pero, desde principios del siglo XXI, el uso de esta táctica ha entrado en su apogeo. El movimiento nazi, por ejemplo, difundió unos falsos «protocolos de los sabios de Sión» según los cuales los judíos se iban a hacer con el control del planeta. Usando la alarma causada, consiguieron convencer a miles de personas para que iniciaran un exterminio sistemático de la supuestamente atemorizante etnia.
En la época actual, todos tenemos en mente situaciones como la reciente invasión de Irak, instigada por el miedo a unas armas de destrucción masiva inexistentes o al terrorismo internacional o a la crisis económica… ¿por qué es tan eficaz ese arma como forma de manipulación?
Una primera razón es el mayor calado de los medios de comunicación de masas modernos. Internet, prensa escrita y televisión son excelentes difusores de desasosiego colectivo. El asesor presidencial Gavin de Becker, autor del libro The gift of fear, analizaba el papel que juegan los medios de comunicación en el incremento de esa técnica de manipulación. Este investigador nos recordaba que las televisiones y los periódicos -especialmente los canales locales, más faltos de noticias- tienen tendencia a dar una visión del mundo poblada de delincuentes, violadores, pederastas... La tragedia vende y la información se convierte, a veces, en trasmisión de terror. Ese clima es usado, según de Becker, por «traficantes del miedo»: políticos, empresarios o grupos reli-giosos que usan el desasosiego paranoico para sus fines. Un ejemplo que pone este autor son las medidas inútiles que nos complican la vida (por ejemplo, las de los controles en los aeropuertos) que si bien no han servido para detener terroristas, han alimentado la percepción de inseguridad.
La otra causa quizás sea el grado de abstracción de los motivos de alarma en el mundo actual. En otras épocas, al ser humano le asustaban cuestiones muy concretas: enfermedades, guerras, hambre, catástrofes naturales… Hoy en día, el horror es difuso, líquido -en palabras de Bauman-. Si uno pregunta, por ejemplo, cuáles pueden ser las consecuencias finales de la crisis económica en la vida de un ciudadano medio, pocas personas podrán concretar su temor: todos tenemos desconfianza ante lo que está sucediendo, pero no sabemos a qué tenemos miedo exactamente. Otro ejemplo: en una reciente cumbre social celebrada en Roma. Se dieron a conocer los datos de una encuesta realizada a habitantes de las grandes ciudades y estos datos indicaban que la angustia domina las poblaciones urbanas: el 90% de los habitantes metropolitanos declaraba sufrir al menos algún tipo de miedo, y el 42,4% siente un «miedo muy fuerte»… en una época en la que la inseguridad ciudadana, las enfermedades y el hambre han disminuido su incidencia en esa población.
«La única cosa de la que debemos tener miedo es del miedo», dijo en 1933 Franklin Delano Roosevelt. La sociedad, sin embargo, no le ha hecho caso. De hecho, se diría que la táctica del amedrentamiento es casi la única técnica de persuasión en el mundo moderno. Y así nos va.
José Guillermo Fouce Fernández, doctor en Psicología, profesor Universidad Carlos III y Pontificia de Comillas y presidente de Psicólogos Sin Fronteras Madrid
Luis Muíño, divulgador y psicoterapeuta.
Dicen que nos rescatarán de peligros terribles que no podemos ver y que no com-prendemos». Como respuesta a eso, el movimiento del 15M grita «Sin futuro, sin trabajo, sin miedo».
El escritor Eduardo Galeano señala que vivimos en tiempos de miedo global: «Los que trabajan tienen miedo a perder el trabajo. Los que no trabajan tienen miedo de no encontrar nunca trabajo. Quien no tiene miedo al hambre tiene miedo a la comida. Los automovilistas tienen miedo de andar y los peatones a ser atropellados. La democracia tiene miedo a recordar y el lenguaje tiene miedo a decir. Los civiles tienen miedo a los militares, los militares tienen miedo a la falta de armas, las armas tienen miedo a la falta de guerras. Es tiempo de miedo. Miedo de la mujer a la violencia del hombre y miedo del hombre a la mujer sin miedo. Miedo a los ladrones y miedo a la policía. Miedo a la puerta sin valla, al tiempo sin relojes, al niño sin televisor. Miedo a la noche sin pastillas para dormir y miedo al día sin pastillas para despertar.
Miedo a la multitud, miedo a la soledad por aquello que uno ha sido. Miedo a morir, miedo a vivir». El temor se encuentra hoy en el centro de muchas de las dinámicas sociales y políticas. El pánico -una emoción primaria que nos hace primarios- se ha convertido en un marco de lenguaje dominante que refleja y explica muchas de las cosas que están pasando.
En el otoño del 2001 fueron enviadas cartas que contenían esporas de ántrax a medios de comunicación y a los senadores demócratas Tom Daschley y Patrick Leahy. Como consecuencia, murieron cinco personas.
El despliegue informativo acerca de estos asesinatos fue enorme. El 12 de octubre, por ejemplo, un reporte informativo de la CNN sobre el último caso de infección ocupó quince minutos (ese mismo día, los doscientos muertos civiles en un bombardeo anglo-estadounidense en Afganistán ocuparon un minuto de emisión). Asimismo, la británica BBC le dedicó tres minutos al nerviosismo generado en Wall Street y a la disminución de los índices bursátiles.
El terror se fue extendiendo: el alcalde de Nueva York mandó aislar el Rockefeller Center; la población acudió en masa a comprarse máscaras antigás completamente inútiles contra el ántrax y a medicarse con sustancias que perdían su eficacia si eran tomadas a menudo antes de la infección; y se editaron pósteres en los que los agentes del FBI aparecían disfrazados de pesadilla de serie B.
Diez años después, todo se ha olvidado. De hecho, la investigación sobre lo ocurrido recientemente publicada por el Gobierno estadounidense ha pasado desapercibida en los medios de comunicación.
Y eso que desvelaba conclusiones novelescas: atribuía los envíos a un científico loco.
Una década es un largo periodo para los traficantes de miedo del siglo XXI. En estos diez años nos han atemorizado con muchos otros focos de aprensión. Y el último espanto, la crisis económica, está demasiado presente como para que nadie recuerde aquel supuesto «posible cataclismo mundial» (así lo calificó la CNN) que se quedó, como todos, en nada.
Infundir temor ha sido siempre una buena táctica para controlar a las masas. El historiador Jean Delumeau, en su libro El miedo en Occidente, cita multitud de ejemplos del uso maquiavélico de esta emoción básica del ser humano. El miedo al demonio en la época de la caza de brujas o la mentalidad de asedio y el temor al desconocido en la Edad Media son dos prototipos de esta estrategia.
Pero, desde principios del siglo XXI, el uso de esta táctica ha entrado en su apogeo. El movimiento nazi, por ejemplo, difundió unos falsos «protocolos de los sabios de Sión» según los cuales los judíos se iban a hacer con el control del planeta. Usando la alarma causada, consiguieron convencer a miles de personas para que iniciaran un exterminio sistemático de la supuestamente atemorizante etnia.
En la época actual, todos tenemos en mente situaciones como la reciente invasión de Irak, instigada por el miedo a unas armas de destrucción masiva inexistentes o al terrorismo internacional o a la crisis económica… ¿por qué es tan eficaz ese arma como forma de manipulación?
Una primera razón es el mayor calado de los medios de comunicación de masas modernos. Internet, prensa escrita y televisión son excelentes difusores de desasosiego colectivo. El asesor presidencial Gavin de Becker, autor del libro The gift of fear, analizaba el papel que juegan los medios de comunicación en el incremento de esa técnica de manipulación. Este investigador nos recordaba que las televisiones y los periódicos -especialmente los canales locales, más faltos de noticias- tienen tendencia a dar una visión del mundo poblada de delincuentes, violadores, pederastas... La tragedia vende y la información se convierte, a veces, en trasmisión de terror. Ese clima es usado, según de Becker, por «traficantes del miedo»: políticos, empresarios o grupos reli-giosos que usan el desasosiego paranoico para sus fines. Un ejemplo que pone este autor son las medidas inútiles que nos complican la vida (por ejemplo, las de los controles en los aeropuertos) que si bien no han servido para detener terroristas, han alimentado la percepción de inseguridad.
La otra causa quizás sea el grado de abstracción de los motivos de alarma en el mundo actual. En otras épocas, al ser humano le asustaban cuestiones muy concretas: enfermedades, guerras, hambre, catástrofes naturales… Hoy en día, el horror es difuso, líquido -en palabras de Bauman-. Si uno pregunta, por ejemplo, cuáles pueden ser las consecuencias finales de la crisis económica en la vida de un ciudadano medio, pocas personas podrán concretar su temor: todos tenemos desconfianza ante lo que está sucediendo, pero no sabemos a qué tenemos miedo exactamente. Otro ejemplo: en una reciente cumbre social celebrada en Roma. Se dieron a conocer los datos de una encuesta realizada a habitantes de las grandes ciudades y estos datos indicaban que la angustia domina las poblaciones urbanas: el 90% de los habitantes metropolitanos declaraba sufrir al menos algún tipo de miedo, y el 42,4% siente un «miedo muy fuerte»… en una época en la que la inseguridad ciudadana, las enfermedades y el hambre han disminuido su incidencia en esa población.
«La única cosa de la que debemos tener miedo es del miedo», dijo en 1933 Franklin Delano Roosevelt. La sociedad, sin embargo, no le ha hecho caso. De hecho, se diría que la táctica del amedrentamiento es casi la única técnica de persuasión en el mundo moderno. Y así nos va.
José Guillermo Fouce Fernández, doctor en Psicología, profesor Universidad Carlos III y Pontificia de Comillas y presidente de Psicólogos Sin Fronteras Madrid
Luis Muíño, divulgador y psicoterapeuta.
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